miércoles, 26 de marzo de 2008

Puntualización al artículo del Canon Digital

Hola a todos, lectores:

El pasado 7 de marzo publicaba una entrada comentando el nuevo canon digital. Sí, es esa que hay un poco más abajo, debajo de la anterior a ésta. El análisis completo estaba en un artículo que os podéis descargar usando los enlaces de los menús que hay a la derecha.

Pues bien, después de revisar la nueva Ley de Propiedad Intelectual, he comprobado que aunque se ha restringido el concepto de copia privada (excluyendo las redes P2P, por ejemplo), en ningún caso se dice que deba realizarse a partir de un original. La fuente en la que me basé estaba equivocada. Esto es coherente ya que la copia a partir de un original es la copia de seguridad, prevista para el caso de que se pierda un programa informático (no tener que comprar dos originales). La copia privada es un concepto distinto que se basa en el principio de acceso a la cultura, y es la que origina el canon.

Esto añade otra inconsistencia a los argumentos de las discográficas y entidades de gestión. El canon se origina a partir de un derecho legítimo del ciudadano, pero en cambio, se presenta como una especie de multa por adelantado, una compensación por los supuestos abusos que los usuarios cometerán.

A los que aún no hayáis descargado el artículo, os animo a que lo hagáis y lo paséis a vuestros contactos, así como a dejar vuestros comentarios.

Saludos y hasta la próxima.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, dudas, sugerencias, quejas e insultos en general)

domingo, 16 de marzo de 2008

Me estoy quitando…

Bueno, en realidad yo por no quitarme, no me quito ni de en medio, pero teniendo en cuenta el programita que traemos hoy al blog, bien valía recordar la frasecita de los Tabletom (aunque la mayoría conozcamos mejor la versión de Extremoduro).

Salvo la temporada de verano, Un día en la vida es un programa que se graba fuera de horas de emisión (fines de semana normalmente) y se emite el siguiente jueves hábil. Y el jueves que se emitió el programa del autor William Borroughs era, casualmente, 14 de febrero. Así que aunque lo que traíamos no era precisamente muy romántico, pues había que mencionar tan insigne día que tanto me gusta.

Para tan señalada fecha hemos traído un autor norteamericano, William Borroughs, al que ya tratamos en el verano de 2006 con motivo de un monográfico que tuvimos acerca de las diferentes aproximaciones literarias sobre la droga. Era la primera vez que empleábamos esa fórmula temática y aunque el programa no salió mal, la sección Vida y milagros resultó desproporcionada. Como ese programa no se grabó (no porque fuese en directo, sino que simplemente no grabamos esa emisión), pensamos que no estaría mal recuperar a Borroughs, esta vez en solitario, y comentar su novela debut: Yonki.

De William Borroughs (1914-1997) se pueden decir muchas cosas. Este autor norteamericano formó parte del grupo inicial de la Generación Beat, el grupo de intelectuales que revitalizó la escena bohemia. La energía de este grupo se contagió a los movimientos juveniles y la clase media a finales de los años 50 y principios de los 60 del siglo XX. Sirvió de base para posteriores movimientos sociales (liberación de la mujer y de los negros, revolución sexual), aunque la corriente acabó masificándose debido al cine y la televisión, y se desvirtuó su esencia. Recordad ese episodio de los Simpson donde Ned Flanders recuerda a sus padres, “esos beatniks”.

Borroughs, no obstante, trascendió ese movimiento y continuó escribiendo. Su literatura avanza en el camino de la experimentación formal, intentando desembarazarse de ese virus que considera el lenguaje y las normas gramaticales. Por eso, Borroughs no es un autor fácil de entender, y algunas de sus obras como La máquina blanda exigen un gran esfuerzo por parte del lector. Al final de su carrera, logró un equilibrio entre la accesibilidad de la obra y la experimentación. En el programa, en cambio, nos ocupamos de su primera novela, que tenía un estilo convencional. Yonki narra la historia en primera persona de un adicto a la heroína en una época en la que hablar de la droga sin condenarla inmediatamente suponía ir a la cárcel. La osadez del libro, de gran carga autobiográfica, junto con las audaces afirmaciones acerca de las diferentes sustancias (por entonces la heroína era la adicción en alza, y el protagonista, aunque consume cocaína o marihuana, las considera drogas de segunda clase) le confieren a Yonki un alto valor literario e ideológico. De hecho, Yonki fue publicado casi de incógnito y tuvieron que expurgarse algunos párrafos, además de añadir un prólogo intentando explicar cómo un joven de clase media acaba convertido en un adicto. Posteriormente, se publicó la edición completa, que presentamos aquí. Ah, y como curiosidad, en la edición inglesa, el protagonista cuando habla de droga usa la palabra junk, para designar sustancias estupefacientes que se inyectan, como la heroína. De ahí el término junkie para hablar del adicto, que da título a la novela, y que equivale al castellano yonki.

Lejos de estereotipos, el relato de Borroughs es crudo y no criminaliza a los adictos, pero tampoco los redime. El mejor resumen de qué significa ser drogadicto lo encontramos en la última frase del prólogo, que dice que la droga es una manera de vivir.

Además del Vida y milagros, tuvimos uno de los informativos de los más divertidos que recuerdo. David nos trae noticias frescas, curiosas e impactantes. Con un estilo ágil y una gran química en antena, la sección pasó con nota.

Por último, en el Érase que se era decidimos tomarnos un respiro y escuchar el soneto Poderoso caballero es Don Dinero, de Francisco de Quevedo, magníficamente interpretado y ambientado. Al fin y al cabo, teníamos que rendirle tributo a los promotores del día de San Valentín: los centros comerciales y las grandes marcas.

En resumen, el programa que os traemos hoy es uno de los que mejor nos ha quedado últimamente. Los mandos técnicos no me jugaron ninguna broma como a veces hacen. Se nota una mayor compenetración en algunos de los momentos, como en la sección de noticias, y en general está bien preparado. Se nos nota frescos y con ganas de divertirnos. ¿Nos estaremos volviendo graciosillos? Bueno, que seamos un programa de cultura no significa que tengamos que estar todo el rato serios. Eso sí, en vista del contenido, nos hemos lucido con las fechas: en la radio el día de San Valentín, y en el blog el Domingo de Ramos. Si es que soy de un oportuno…

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, dudas, sugerencias, críticas e insultos en general)

Yonki

  • Título original: Junky, © 1953 Ace Books. Apareció expurgada y bajo el pseudónimo de Bill Lee.
  • Autor: William Borroughs.
  • Edición completa © 1977.
  • Edición comentada: Compactos Anagrama, 1997. Quinta edición, 2004. traducción de la edición de 1997 con el prólogo de la de 1953 y una intro de Allen Ginsberg.
  • 220 págs aprox. 6,50€

viernes, 7 de marzo de 2008

El canon digital y la ley que lo trajo

Ha sido un tema polémico y lo sigue siendo, aunque al final nos lo han colao. Pero aún hoy la lucha sigue, y la plataforma Todoscontraelcanon no se rinde. Ha servido para que los políticos se hicieran la foto en precampaña, aunque el motivo fuese contradecir al gobierno y no porque representase sus ideas.

La nueva Ley 26/2006 sobre la Propiedad Intelectual ha desperdiciado la oportunidad de adaptarse al uso de las nuevas tecnologías, en el cambio que suponen en los modelos económicos y sociales, y se ha dedicado a parchear todas las vías de una posible copia privada. Quiero dejar bien claro que esta nueva ley no me parece adecuada. Cuanto menos, podría haberse mejorado. Por tanto, estoy en desacuerdo con el gobierno. Sin embargo, esta ley se aprobó con el apoyo del PP y de IU, por mucho que ahora pongan el grito en el cielo a causa del canon.

El canon digital es el resultado de aplicar esta compensación por copia privada. Si bien es perfectamente lógico que los autores obtengan una pequeña compensación por estas copias, la ley ha dejado vacíos legales y contradicciones, y la aplicación del canon no sigue un sistema racional o lógico. El canon tiene muchos puntos oscuros, a destacar:

  • Se aplica a soportes de almacenamiento, a dispositivos de copia… y a casi todo. Esto provoca que para hacer una copia paguemos varias veces el canon.
  • No se aplica sobre la obra, sino sobre soportes y dispositivos que pueden realizar y almacenar copias. Por tanto, a veces se paga el canon por realizar copias que no son objeto de esa compensación. Además, el posterior reparto de la recaudación también puede ser cuestinable.
  • Se ha legitimado la copia privada, aunque de forma restrictiva. Sin embargo, no se ha hecho nada por modificar o eliminar los sistemas anticopia. Así, para copiar un DVD, cosa que la ley nos permite, debemos violar un sistema anticopia, cosa que la ley no nos deja. También persisten las amenazantes campañas del Ministerio de Cultura advirtiéndonos de que la piratería es ilegal.
  • El planteamiento de unos centimillos por si acaso suponen en realidad cifras millonarias. A los consumidores nos puede afectar más o menos, pero a empresas y oficinas la broma les sale cara. Los fabricantes españoles han perdido competitividad y la economía se ha resentido.
  • Un impuesto establecido por el gobierno va a parar a manos privadas. Son ocho las gestoras de derechos de autores, editores, etc. De esas ocho sobresale una, de cuyo nombre no quiero acordarme, que se ha llevado el grueso de las críticas y ataques. Para recibir un derecho legítimo los autores deben pertenecer a un club. Además, pone en entredicho algunas normas de libre competencia.

Todo esto lo cuento con más detalle en un sesudo artículo que os podéis descargar. Para descargarlo por la página de megaupload, pincha aquí. Si por el contrario os gusta más sendspace, el enlace es éste. Recordad que en sendspace el enlace puede caducar. El artículo está en PDF y bajo licencia Creative Commons idéntica a la del blog. Os animo a que lo difundáis por todos los medios que creais conventientes (blogs, e-mail, eMule…).

Gracias y esta vez sí que espero vuestros comentarios.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, dudas, quejas, sugerencias e insultos en general)

NOTA: He dejado una entrada más reciente para hacer una puntualización sobre el artículo escrito. Cuando subsane el error en el propio PDF eliminaré la misma. Gracias

miércoles, 5 de marzo de 2008

Licencia Creative Commons

Hola a todos:

¿Cuánto tiempo, verdad? Desde que dejamos de grabar UDELV de forma más o menos regular, los programas se agotaron y no me puse mucho con el blog. Sin embargo, volvemos a la carga con nuevos contenidos. El pasado 14 de febrero (sí, en San Valentín) se emitió un programa de Un Día En La Vida dedicado al autor William Borrougs y su novela Yonki. No hay nada como el relato de un heroinómano para amenizar el “día del amor”.

Hasta que esté disponible aquí, os anuncio que el blog ha quedado registrado bajo licencia Creative Commons, como podréis ver en el menú lateral. Era cuestión de tiempo que el blog se uniese a este proyecto. Como podéis ver en la licencia y si pincháis en la imagen, podéis distribuir libremente el contenido de la página (con esto me refiero al texto de las entradas fundamentalmente) siempre y cuando respetéis estas condiciones:

Tenéis que mencionar quién es el autor del contenido. No podéis haceros pasar por los autores de los textos.

  • No podéis hacer uso comercial del contenido. Nada de intentar cobrar por lo que hay aquí. Si no saco pasta yo, que soy el que me lo curro, mucho menos vosotros.
  • Sin obra derivada. Si queréis poner el contenido de esta página en algún otro sitio, perfecto, pero sin alterarlo. Sí, soy así de chulo. Pero pensad que en una página con tantos textos, si los cambiais podéis alterar el sentido de algunas cosas.

La licencia cubre el blog salvo los casos en los que se indique lo contrario. Dentro de poco incluiré una licencia igual en las novelas de Vade Retro! En cuanto a los programas de radio, estudiaré el caso, ya que al emitirse en radio podemos hacer uso de determinados contenidos.

Nada más. Dentro de un par de días tendréis un sesudo artículo sobre el canon digital, y en seguida me pondré con el programa de UDELV que tenemos pendiente.

Hasta entonces, no dejéis de leer.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, broncas, sugerencias e insultos en general)

domingo, 3 de febrero de 2008

Porque la vida puede ser maravillosa

Y no, no me he convertido en el comentarista de los partidos de La Sexta, así que tranquilos que no me voy a poner a decir eso de tiki taka. Lo que ocurre es que hoy tenemos crítica de cine. David nos obsequia con su incontinencia verbal para hablarnos del film de Roberto Benini La vida es bella. Me gustaría decir que somos la mar de originales e ingeniosos al contar con un crítico de cine ciego, pero hay una radio que ya lo tiene.

Pues nada, os dejo con la crítica de David. Dentro de poco os dejaré un sesudo artículo de mi cosecha acerca del canon digital. Y puede que os pueda anunciar la grabación de algún que otro programa.

Así que nada. Esperamos (David y yo) vuestros comentarios. Un saludo y que se os dé bien.

Muy buenas tardes tengan todos ustedes, en este Sábado frío y poco apetecible para el paseo. Tras comer y sin saber muy bien que hacer con esta tarde en el bolsillo, me he dispuesto a sentarme en el sofá y amenizarme la tarde con una de las múltiples películas en audio descripción que tengo gracias a la lista de correo. No tenía ganas de enfrentarme a alguna película que no hubiese disfrutado antes, ya que (todo sea dicho) tenía algo de sueño y sospechaba que pronto caería rendido en los brazos de mi amado Morfeo… tranquilos, que mis relaciones sexuales son de lo más normal… eso sí, escasas jeje. Me refiero a que me iba a dormir en breve, así pues tras revisar el catálogo me he decidido por una película que ya he visto en muchas ocasiones y que me parece lindísima y tierna, pensando, pobre de mí, que al haberla visto tantas veces no cavilaría tanto ni me dejaría influir por el argumento, durmiéndome rápida y dulcemente. Pero no ha sido así, ya que con la fantástica audio descripción de Aristia Producciones no la había disfrutado nunca, perdiéndome muchas escenas de las cuales ignoraba su existencia y que le han dado un giro rotundo, una vuelta de tuerca a la película en cuestión, sonriendo en ocasiones, en las que antes sólo había planeado al ritmo de una encantadora música, indignándome en otros momentos en los que en otras ocasiones sólo me había hecho una idea somera de lo ocurrido por el sonido y los efectos especiales. Así pues, como digo, dejándome mecer al ritmo de una de las mejores bandas sonoras llego hoy, aún con los ojos llorosos, tras disfrutar, de manera incansable, con una de las películas más tiernas, dolorosas románticas y sensibles que el ser humano pueda imaginar.

Viendo obras como esta, La vida es bella, uno se da cuenta que quizás no sea aún tarde para nosotros, pobres humanillos, pobres cachorros asustados de nuestra propia fuerza, de nuestro ímpetu y es que, bien digo que el ser humano es capaz de todo lo bueno, pero también de todo lo malo y como se suele decir, para muestra un botón.

La vida es bella y quien diga lo contrario miente o aún no se ha dado cuenta. Que en el más oscuro de los futuros, que en el más recóndito de los lugares, insensible, frío, sucio y lleno de los peores sentimientos, como puede ser cualquiera de esos campos de concentración, campos de trabajo para el exterminio, en los cuales nos abandonaron hace ya la friolera de 70 años, más de 6.000.000 de personas, señores, un seis seguido de seis larguísimos ceros, que pese al tiempo transcurrido siguen pesando en nuestras almas, como si de grandes piedras se tratase, que pesan como todas y cada una de las injusticias que por ideas, por religiones, por tonterías al fin y al cabo, hace este ser humano capaz de todo… como digo en uno de estos sitios en los que pareciera que sólo hay cabida para el más atroz de los sufrimientos, aunque sea de forma ficticia, un padre venda los ojos de su hijo con la mejor de las gasas, la más bondadosa de las mentiras, con el jarabe de la imaginación, con la bendita fantasía que todo lo puede, convirtiendo el peor de los viajes en el mejor de los juegos, en un reality show, para conseguir lo que más ansiaba el pequeño Josué: un tanque, un carro blindado, aunque para ello sea preciso dejarse la vida. En este divertidísimo juego, uno debe hacer frente a la estenuación de los trabajos forzados, el hambre, la desnutrición, pero sobre todo la incomprensión del porqué. Si todos somos iguales podemos llegar a esa fatalidad, de matar, de destruir, de sesgar la vida humana, como si de una hierbecilla se tratase, pues bien, como digo uno al entrar al barracón en compañía de Guido, debe enterrar todo ésto en lo más profundo de su mente atormentada, para que un niño que debería crecer feliz no se dé cuenta de que el hombre es la peor de las bestias no sólo para el hombre, si no para el mundo.

Con esta espectacular película debo reconoceros, que pese a haberla visto miles de veces, siempre acabo llorando como una magdalena, es la única que ha conseguido hacer aflorar en mí los mayores sentimientos de ternura hacia un hombre que quizás no existió, pero que se puede comparar a esos miles, millones, de damnificados, esos millones de “DAÑOS COLATERALES” a los cuales había que hacer frente, para que el ser humano subiese un escalón más en esa maldita evolución que nos bajó de los árboles y nos hizo caminar erguidos, para que así teniendo libres nuestras manos, pudiésemos aferrar la piedra, el palo, el arma que mataría a nuestro hermano. Debo reconocer también entre sonrisas, que me alegraré una y mil veces, de haber elegido ver esta película en el cine. yo realmente iba a disfrutar con una de esas películas sangrientas, llenas de malvados extraterrestres, que se adueñaban de los cuerpos de todo el personal de un colegio o universidad, sembrando el caos, la destrucción y la muerte durante dos horas y pico, en las cuales, el público disfrutaba a mandíbula batiente, con la boca llena de palomitas, por no ser ellos quienes tenían que esconderse de tales abominables figuras babeantes, asquerosas y seguramente verdes como la hierba, pero un amigo mío que me acompañó me dijo que a él no le gustaban esas películas, pues no se enteraba de nada y a recomendación de su madre, allá por el año 99, entramos a disfrutar de La vida más bella, en ese instante me di cuenta, que el peor de los bichos verdes, el más babeante de los mostruitos, el que sin duda más daño nos puede hacer, es uno que se esconde entre nuestras neuronas y nos susurra cosas como raza, como superioridad, como dominancia sobre los demás, sean niños, mujeres, iguales… señores… al fin y al cabo, una raza venida de miles de años luz, si consiguiesen simplemente llegar aquí, sería por haber dejado atrás ese afán destructivo, esa infamia que es el doblegar al igual a la fuerza, más digo aún que si consiguiesen llegar aquí, al vernos se darían la vuelta marcando con una gran X roja las coordenadas de este perdido rincón del universo.

Sin duda alguna, ésta, para mi gusto, es la película que debería estar sobre todos y cada uno de nuestros estantes en el salón, dentro de cada uno de los PC’s de nuestras casas, para que en el momento en que ese demiurgo que juega al escondite en nuestra cabeza, susurrando mientras dormimos, superior, superior, superior, le pusiésemos alguna de las escenas de la misma, por ejemplo la escena del principio tan súmamente tierna, en la que mediante triquiñuelas dignas del mejor mago consigue enamorar nuestro protagonista a la que será su mujer, o cada una de las escenas en las que el padre en vez de venirse abajo, sigue alimentando el horno de la imaginación de su niño, no con cuerpos, como en la película se dice, sino con magia, con dulzura, con amor, que es la llave que abre todas las puertas, rompe todos los sellos y nos hace crecer y evolucionar, porque nos hace compartir, sentir y comprender que La vida es bella.

Háganme todos un favor, vean esta película si aún no lo han hecho y si ya la han visto vuélvanla a ver y como yo, se darán cuenta que aún hay tiempo para la esperanza.

Un abrazo aún lloroso para a todos y ¡que se de bien!

martes, 22 de enero de 2008

Pues nos dieron calabazas.

Hacía ya bastante tiempo que no acudía a algún concierto, al menos en Madrid. Y es que, con todos mis respetos a Medina Azahara, que dieron un espectáculo excelente el pasado 17 de agosto, no es lo mismo acudir al recinto habilitado a tal efecto por las autoridades municipales de Villanueva de los Infantes, que hacerlo a una sala de la capital, cumpliendo debidamente con todo el ritual. Vaya también mi disculpa hacia las autoridades municipales del citado pueblo: fue algo encomiable que volviesen a traer a una banda con cierto renombre después de tantos años.

El espectáculo fue el pasado sábado, 19 de enero, en la sala La Riviera. Hacía allí su parada el Hellish Tour 2007/2008, a cargo de Helloween y Gamma Ray, con Axxis como teloneros. Pensé que una banda como Helloween bien podría llenar recintos más grandes (aunque lo cierto es que se agotaron las entradas), pero en Madrid no hay término medio: o te vas a salas más o menos pequeñas, o ya de ahí saltas a plazas de toros y recintos varios como el Palacio de los Deportes. Cuando llegamos aún no habían abierto puertas. Esperamos a que empezase a avanzar la cola mientras tomábamos unas cervezas. Cualquiera que haya estado en un concierto puede imaginar la excitación de esos momentos previos: la espera, el caminar despacio hacia la puerta…

Axxis comenzó su actuación puntual. De hecho, la gente aún estaba entrando, o haciendo cola para el ropero (como fue mi caso) etc. Los teloneros siempre son los más perjudicados en estos eventos. No sólo tienen que empezar con la gente aún entrando y demás, sino que se nota una calidad de sonido por debajo de la de las bandas principales que no tendrías por qué ser así. Amén de que, por razones obvias, disponen de menos espacio para su actuación.

La banda de Bernhard Weiβ supo hacer muy bien su labor. El genuino cantante, con su actitud y su peculiar estilo a la hora de actuar, animó a la concurrencia. De los pocos temas que tocaron (disponían de poco más de media hora), incluyeron un par de temas de su último disco, Doom of destiny, que presentan en esta gira. Ocasionalente, Weiβ se dirigió a la audiencia en castellano, tirando de chuleta, eso sí. Pero en definitiva, un arranque muy bueno, a tono con el que sería el ambiente del resto del espectáculo.

Gamma Ray no se hizo esperar demasiado y arrancaron ante un público ya entrado en calor. Kai Hansen aún se recuperaba de una gripe y su voz no estaba al cien por cien. Además, desde mi sitio, el sonido de las guitarras envolvía al de la voz. Sin embargo, Hansen hizo unos buenos agudos durante la primera mitad del concierto. Fue entonces cuando invitó al escenario a Henning Basse (Metallium), quien ha estado con los teutones durante sus conciertos en España para arropar al líder de Gamma Ray en las labores de vocalista. Basse cantó algunos temas mientras Hansen descansaba la voz y se concentraba en la guitarra.

La última parte la actuación contuvo los temas más coreables, ideales para que Kai pudiese apoyarse en el público. Rebelion in Dreamland encendió a una audiencia entregada, y después de este clásico vino un auténtico cañonazo: Heavy metal universe. Así que se formó un auténtico “mar de greñas”, salvo por excepciones como servirdor, que lleva el pelo corto… y mi colega Emilio, quien luce un estilo más cercano a Halford. Tras esta canción, Gamma Ray optaron por algo más “serio”, según sus palabras. En realidad, hicieron una versión con guitarras del Walls of Jericho de Helloween que enlazaron con Ride the sky. Finalizaron con Send me a sign, dejándonos a todos con un muy buen sabor de boca para el plato fuerte de la velada.

El parón hasta la actuación de Helloween fue más largo. La banda es conocida por su peculiar iconografía y quisieron lucir una puesta en escena a tal efecto. La Riviera es el sitio idóneo, ya que es de un local que se presta al montaje de este tipo de escenarios. Tras la batería de Dani Löble se podía ver una ruleta igual que la que aparece en la portada del último disco de los alemanes, Gambling with the Devil, además de un inmenso muñeco que había al lado, a imagen y semejanza del charlatán con sombrero de copa y bastón, y que recordaba vagamente al maideniano Eddie.

El repertorio de canciones fue relativamente variado y quizá un poco arriesgado (se incluyeron piezas de larga duración como Halloween y King for a thousand years). Pese a ser la gira de presentación del citado album, apenas se pudieron escuchar un par de temas, como As long as I fall (pegadizo single) o la coreada The bells of the 7 hells. Y es que Helloween es un grupo con una dilatada carrera y tiene ya bien apuntalados los pilares de su trayectoria musical. En bandas así, los discos recién salidos difícilmente calan tan hondo y no siempre conviene tocar muchos temas de éstos a cambio de poder repasar cortes más clásicos.

En otras crónicas se ha hablado de un setlist descompensado. Así, trabajos como Pink bubbles go ape o Chameleon no tuvieron representación, y en cambio se apoyaron más en los dos Keepers y en la etapa de mediados/finales de los noventa (Master of the Rings, Time of the Oath…), cuando confluyó en la banda la formación más estable, con Roland Grapow a la guitarra y Uli Kusch a la batería.

Sin embargo, los nuevos miembros supieron ganarse al público con creces. Dani Löble protagonizó un espectacular solo que dejó bien clara su calidad a los tambores. En medio del solo hubo tiempo para un número cómico en el que Deris, Grestner y Groβkopf se transformaron en barbudos enanos que con voz de pitufo interpretaron Smoke on the water… hasta que Weikath se cansó y decidió aniquilarles con una metralleta de plástico. Por su parte, Sascha Grestner hizo una gran labor en la guitarra solista y se ganó muy bien al público. Personalmente, me quedo con la ejecución de King for a thousand years con una guitarra de doble mástil.

Andi Deris ofició de perfecto maestro de ceremonias. El carismático cantante tiene una baza a su favor, y es que se maneja bastante bien con el castellano. Resultó muy cercano al público y supo animarnos muy bien. Deris no sólo canta, sino que actúa, interpreta las letras, y transmitía no sólo con la voz sino con su lenguaje corporal. Hizo un notable trabajo en las labores de vocalista, alcanzando buenos agudos. Me sorprendió su forma de interpretar los temas antiguos, que originalmente cantaba su predecesor Michael Kiske. Se defendió bien y le encontré más “atrevido” a la hora de cantarlos si lo comparamos p.ej. con las versiones que aparecen en High Live.

Se ha calificado a Helloween como los inventores del happy metal, y eso quedó bien patente en el ambiente que se percibía en el escenario, en la actitud desenfadada y la complicidad con el público. Tras una primera parte de la actuación regresaron con un bis en el que comprimieron algunos temas en un medley francamente estupendo. Deris apareció con chaqueta de lentejuelas (si lo hubiera visto José Luis Moreno lo ficha seguro) y sombrero de copa, y tras la intro de Perfect Gentleman sonaron I can, Power, Perfect Gentleman (esta vez las estrofas principales)… hasta acabar con la última parte de Keeper of the seven keys.

Nueva retirada del grupo. Sin embargo, los que habíamos espiado las crónicas en otras ciudades sabíamos que nos aguardaba un fin de fiesta espectacular. Y así fue: la banda regresó nuevamente, pero esta vez acompañados por todos los miembros de Gamma Ray, a excepción de Dan Zimmerman, y juntos tocaron dos famosísimos temas de los “Keepers”. Un total de ocho personas en el escenario, un batería, dos bajos, cuatro guitarras y un cantante interpretaron Future World y I Want Out. Deris y Hansen se alternaron a las voces, aunque el primero tuvo mayor protagonismo y destacó más (al fin y al cabo, Hansen también estaba concentrado en la guitarra). Un apoteósico final que fue la conclusión de más de cuatro horas de espectáculo.

Sobreviví íntegro a la prueba. Me quedo con un estupendo sabor de boca. Como siempre, lo peor es que nos tengan que desalojar antes de las doce, ya que al ser en sala, a esa hora comienzan la sesión de noche. Vale, estupendo para los que vayan en transporte público, pero es una política que no comprendo. A Madrid le hacen falta salas para conciertos.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, quejas, sugerencias e insultos en general)

jueves, 3 de enero de 2008

Feliz año nuevo, por fin.

Y no lo digo porque tuviese más o menos ganas de cerrar el 2007, que ha sido un año bastante bueno para mí, sino porque con la llegada del nuevo año, o mejor dicho, con el fin de la Nochevieja, las navidades pueden darse por terminadas. Queda la noche de Reyes y eso, pero lo cierto es que de las dos semanas aproximadamente que duran estas fiestas, la más intensa con diferencia es la que va del 24 al 31, al menos de cara a la brasa que dan las televisiones y demás, que se empeñan en meternos la Navidad por las mismas orejas.

Imagino que con el primer párrafo ya habréis adivinado que las navidades no me entusiasman. Qué le vamos a hacer. Pertenezco a los últimos coletazos de la generación X, es decir, soy apático, carente de valores y todo eso. El hecho de haber crecido en una ciudad dormitorio en un momento histórico en el que coincidió una importante inmigración interior con la transición a un sistema democrático y aconfesional contribuyó a que las tradiciones, la religión y demás historias no hayan calado demasiado hondo en mí. Por tanto, no le encuentro mucho sentido a una fiesta que celebra el nacimiento de un dios en el que no acabo de creer (de su Iglesia mejor ni hablamos). Pero en fin, que no le puedo ir diciendo a la gente en lo que tiene que creer o dejar de creer, igual que no le puedo decir a la gente que deje de ver de una vez la maldita tele.

La Navidad, independientemente de su origen o su intención inicial, es una de las festividades más arraigadas y globales (¿debería decir globalizante?), y a día de hoy, posee su propio sistema de ritos y costumbres más allá de los puramente cristianos. Y resulta curioso que cuando se habla de estos temas, casi todos están en desacuerdo con este o aquel aspecto de la Navidad: comidas de empresa a las que la gente va por compromiso, comidas familiares que todo el mundo odia, regalos comprados por obligación (y que luego la mitad los devuelven), macrofiestas de añonuevo que se preferirían evitar… Pero el caso es que todo sigue año tras año.

Cada uno vive estas fiestas a su manera, y el que las disfrute está muy en su derecho de hacerlo e incluso me alegro por esa persona. Por resumir, lo que me incomoda de la Navidad es que muchas cosas tienen que ser así “porque es Navidad”. Es decir, tener que hacer cosas que podría hacer perfectamente en cualquier momento del año, o aún peor, padecerlas.

En navidades parece una obligación ser feliz. Y dado que estas son las fechas para el consumismo, pues nada mejor que vender felicidad, da igual que seas fabricante de perfumes o de Coca-Cola. Es triste el concepto tan limitado de felicidad que tienen las marcas y los medios de comunicación en general. No somos más felices por comprar más cosas, ni por reunirnos a cenar con familiares que apenas vemos o con compañeros de trabajo con los que no tratamos. Muchas veces, la felicidad, o un estado parecido a ella, es mucho más compleja que esos comportamientos modélicos. Yo puedo ser feliz con darme una vuelta por Madrid y comprarme algún libro o disco. Y es difícil que las navidades me hagan felices si cuando voy a los grandes almacenes a comprarme algo tengo que soportar unas aglomeraciones y unas colas de aúpa.

El cambio de año es quizá el rito que tiene algo más de significado para mí, eso sí, no porque me haga ilusión comerme las doce uvas (cosa que nunca consigo) junto a Ramón García y su capa, o porque me apetezca especialmente salir esa noche. Cambiar de año es una oportunidad para hacer revisión y balance de lo hecho durante los últimos doce meses, y para marcarse nuevos rumbos, metas y propósitos para los doce siguientes. Y como yo, esta barrera psicológica del 31 de diciembre la aprovecha mucha gente. El problema es que solemos tener poca memoria, y en abril (y estoy siendo generoso) nuestros buenos propósitos están en el cajón del olvido. Y otro gran problema es que muchos de esos buenos propósitos vienen prefabricados igual que la felicidad de la que hablaba antes. No vamos a ser mejores personas por perder un par de kilitos (kilos que por cierto hemos cogido al seguir la tradición de comilona tras comilona) o por dejar de fumar. ¿Hemos probado a mirar realmente en nuestro interior y examinar si estamos satisfechos y orgullosos con la vida que hemos llevado estos doce meses? ¿Cuánta responsabilidad tenemos en el hecho de no tener aún pareja, trabajo, o cualquiera de esas cosas que hemos de tener para tener una presunta vida feliz e ideal?

Por supuesto, no faltan los buenos deseos para los demás. No está de más que estos días sean excusa para recordar a los que no tenemos tan cerca y aprovechar para mandarles un correo electrónico o un mensaje al móvil, o hacerles una llamada. Eso sí, siempre que sea un gesto sincero y no un acto de compromiso (volvemos a lo mismo). Valoro más un simple mensaje con cuatro palabras que alguien se haya molestado en escribir a la más espectacular de las postales electrónicas. Los que me tengan agregados en el messenger ya habrán leído que estaba harto de felicitaciones navideñas. ¿Qué os esperáis si ya de por sí le tengo aversión a las cadenas de Power Point? Sinceramente, no le veo el mérito a escoger una animación cursi y enviar un enlace a un destinatario de correo. ¡Ay, qué mal aplicado está el canon de la SGAE! Eso sí, y para ser justos, he de decir que algunos amigos me enviaron cosas escritos por ellos mismos.

En fin, que ya sólo queda un trago por pasar para que terminen las fiestas de este año. Veremos los reportajes de siempre en los informativos, y el día siete nadie recordará que ha sido Navidad. Estarán todos hablando de las rebajas. Si dinero no tenemos, pero tonterías…

mighty_eldarion@hotmail.com