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viernes, 12 de septiembre de 2008

Manual de ciber-etiqueta 3. Hoax, me lo trago todo

Ya sé que me odiais por mi última entrada de ciber-etiqueta, pero aún me queda cuerda para rato con este asunto. Si ya hablé de las chorradas que sois capaces de mandar por correo, ahora viene la parte chunga. Me refiero a cuando vuestra manía de darle a “reenviar” acaba puteando a base de bien las cuentas de correo propias y ajenas. Porque las chorradas en Power Point con fotos de bebés y musiquita de fondo son infumables y atentan contra el buen gusto y la decencia, pero fuera de eso, son inocuas. El spam y los hoaxes, además de ser correos igual de coñazos, son además potencialmente dañinos.

Bien, antes de empezar, quiero que echéis un vistazo a la imagen que hay bajo estas líneas.



Pincha en la imagen para ampliar


¿La habéis visto? Fijaos en que se ven todas las direcciones a las que el remitente (vamos a llamarlo R1) le ha enviado este correo. Se ve además quién se lo envió a R1 (le llamaremos R2, para seguir la numeración), y todas las personas a las que R2 mandó este correo. Y así hasta el que sería R5. Y después de todo esto, empieza el texto del mensaje. Hay correos en los que se pueden retroceder tres o cuatro reenvíos (no es nada del otro mundo) y cada remitente ha puesto decenas de destinatarios.

Ahora imagiaos esto ¿y si fuera vuestro número de móvil? Seguro que no os molaría verlo al lado de vuestro nombre ¿verdad? Pues bien, la dirección de e-mail ya se reconoce como un dato de carácter personal y no se puede ir divulgando alegremente. Aunque muchas direcciones (sobre todo los nombres horteras del messenger, empezando por el mío) de correo no dan pistas sobre el nombre del usuario, las direcciones suelen ir asociadas a un perfil en el que sí aparecen nombre y apellidos. De hecho, algunos sistemas de correo web hacen que aparezca el nombre del destinatario y al lado su dirección de correo. ¿Realmente no os importa que circule toda esa información? ¿Cómo se puede evitar acumular todos estos datos?

- No seáis vagos. Cuando hagáis un reenvío, borrad el nombre del remitente y de las direcciones a las que mandó el correo. Así se evita que se acumulen al principio del cuerpo del mensaje.

- Si hacéis un reenvío a varias personas, usad CCO (Con Copia Oculta) para poner los destinatarios. Así no aparecerán las direcciones de la gente a la que lo habéis mandado cuando los respectivos destinatarios reciban el mensaje. Si necesitáis poner al menos una dirección en el apartado PARA, poned vuestra propia dirección. El tema de poner a vuestros destinatarios en copia oculta sólo genera un problema: si, p.ej, yo mando un correo a Pepe y a Paco, seguramente Pepe se lo reenvíe a Paco (es decir, Paco lo recibe dos veces). Esto dejó de preocuparme cuando recibía el mismo correo estúpido reenviado por amigos comunes que ni siquiera se fijan a quién mandan y a quién no. Joder, hasta me han enviado las cosas que YO envío, hay que ser inútil.

Bien, pasemos hablar de los hoaxes. En primer lugar, diferenciaremos el spam del hoax. Los mensajes spam(aquí nos referimos a mensajes de correo, pero pueden ser vía sms, en blogs, o incluso por fax) son los mensajes de correo no deseados, que provienen de direcciones desconocidas (no los manda un conocido) y que por lo general nos intentan vender algo. Os suena ¿verdad? Venta de medicamentos sin receta, venta de viagra, casinos on-line, o todo tipo de publicidad sobre chats porno son los ejemplos más típicos. Provienen de direcciones inexistentes (envían correo automáticamente, pero no hay ningún usuario que atienda los mensajes recibidos). A veces, afirman que el receptor del mensaje está en alguna lista de correo de la empresa que manda la publi, y deja un enlace para darse de baja en esa hipotética lisa. Al contrario de lo que afirma el correo, si el internauta pincha en el enlace, lo único que hace es confirmar que hay un usuario activo manejando la cuenta, lo que provocará más envío de spam.

Por otra parte están los hoaxes. Hoax viene a significar “mentira” o “bulo”. Y no me estoy refiriendo a los perfiles de los chats de ligue, donde todos los usuarios son altos, guapos, y tienen medidas descomunales. Los hoaxes también tienen varias formas de propagarse: correo electrónico, sms, el periódico El Mundo… A diferencia del spam, los hoax os llegarán desde un conocido vuestro. Es una mentira que se propaga en cadena, creciendo exponencialmente. A día de hoy, el objetivo de un hoax suele ser, además de evidenciar la supina estupidez de los internautas, recolectar direcciones de correo electrónico. Normalmente, la secuencia de acontecimientos es la siguiente: tú recibes un hoax, lo reenvías, y a raíz de eso recibirás correo spam.

Los hoaxes tienen una característica en común: siempre van a pedir que sean reenviados a todos tus contactos, o al mayor número de ellos posible. Para ello, cuentan alguna milonga, que ya nos sabemos todos de memoria, y que necesita ser conocida por el mayor número de estúpidos posible, apelando a nuestro deber cívico, nuestra conciencia, nuestra codicia o incluso nuestras creencias religiosas (si es que las tenemos).

Así que tomad nota: Amy Bruce no se va a morir, no necesita ningún riñón (es más, ya debería tener unos 26 años, no 12); nadie, repito, NADIE va a donar 0,01$ (o 0,01€) por reenviar un mail para ayudar a no sé qué niño con una enfermedad rara (es lo que tienen las enfermedades raras: por inverosímiles que parezcan, como son raras, no conocemos a nadie con esa enfermedad y no podemos saber si son verdad); el messenger NO va a cerrar, aunque para lo que lo usáis a veces desearía que así fuera (hay más servicios de mensajería instantánea, no es el fin del mundo); los virus peligrosos no llegan en los mensajes que nos dicen cuidado si recibes un e-mail con el asunto “has ganado una muñeca chochona” y adjunta un archivo llamado “aluminio.pps”, es más, si acaso hay algún virus, se propagará en esa estúpida advertencia; la leche caducada no se vuelve a pasterizar para venderse de nuevo; no te van a dar un Nokia, ni un Motorola, ni siquiera las gracias, por reenviar un mensaje a cincuenta contactos; Dios no concede deseos cuando reenvías un mantra del Cristo de la Enagüillas (que yo sepa, la única vez que Dios usó e-mail fue cuando Jim Carrey asumió el cargo durante una semana en Como Dios), si quieres que Dios te conceda algo, prueba suerte rezando en una iglesia; el nombre de la persona amada no saldrá porque pidas un deseo, sigas cuatro pasos estúpidos, reenvíes a 20 contactos y pulses F6…

La lista podría seguir, pero creo que ya os hacéis una idea. Como ya os he dicho, el hoax se distingue porque es el propio correo el que te pide ser reenviado. Todos son mentiras. Me han dicho alguna vez “yo sólo doy la información”. La palabra censura se os ha atragantado. Creéis que por no difundir algo supuestamente importante o humanitario, estáis privando a otros del derecho a la información. ¿Es que no tenéis criterio para discernir las patrañas? El deber de informar corresponde a los medios de comunicación, y una cosa que hacen los medios antes de dar una noticia es verificarla y contrastar las fuentes. (Vale, los programas del corazón no cuentan, que sueltan cada truño…) Verificad vosotros también la noticia. Una búsqueda en Google de los términos clave del correo seguro que os llevarán a alguna de las varias páginas que se dedican a desmentir los bulos.

Las consecuencias de los reenvíos indiscriminados son varias. La primera es la aparición de spam. Actualmente, los servicios de correo electrónico tienen filtros que detectan el spam. Evidentemente, les interesa que la bandeja de entrada de sus usuarios esté limpia de correo no deseado, de lo contrario su reputación como servicio de e-mail caería por los suelos. Pero seguro que todos conocéis a alguien que recibe decenas de correos diarios que le han saturado la cuenta, si es que no habéis sido vosotros mismos.

Otra consecuencia, más sutil pero en mi opinión más grave, es el efecto que produce en la imagen que tenemos de internet como forma de comunicación. De momento, parece que muchos usuarios ven más veraces los mensajes llegados por e-mail que las versiones “oficiales” que los medios de comunicación dan de algunas noticias. Pero algunos ya están viendo que pululan muchas (demasiadas) mentiras, y a la larga esto hace que cuando llegue algo importante de verdad, la gente pensará que es un bulo más. La red es una herramienta de comunicación que está aportando una libertad e independencia que muy pocos valoran lo que realmente vale. Puede suponer una verdadera alternativa frente a los medios de masas convencionales, controlados por un oligopolio de grandes grupos corporativos. Si no usamos internet de una forma responsable, perderemos una gran oportunidad.

¿Cuáles son tus bulos favoritos (o los que más odias)? ¿Te ha llegado una misma mentira varias veces a lo largo de tu etapa de internauta? ¿Recibes mucho spam, hasta tal punto que pierdes a diario varios minutos en limpiar tu bandeja de entrada? ¿Practicas el reenvío masivo? ¿Te has dado cuenta alguna vez de que has envíado algo que creías importante y que resultó ser una soberana mentira? ¿Verificas la veracidad de los correos que crees sospechosos? ¿Alertas a tus amigos de que te han mandado un hoax? Os invito a dejar comentarios.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias, preguntas, dudas e insultos en general).

domingo, 13 de julio de 2008

Manual de ciber-etiqueta. 2.- FWD: Haciendo amigos

Hace unos años, cuando empezó a popularizarse esto de internet, oí una frase que venía a ser “nunca podré llorar sobre un e-mail”. A día de hoy compadezco a ese infeliz. Pensaba que la gente iba a usar el correo electrónico para escribir. Y sí que es cierto que cuando empezó a despuntar este tipo de correo (la killer aplication de la red), se comparó con la correspondencia escrita y generó un sinfín de apasionantes debates en los ámbitos de la socioligía, la comunicación, la filología y la lingüística.

La comparación con el correo tradicional no tardó en ser inapropiada. Digo esto porque la red es multimedia, y esto incluye al e-mail, obviamente. Por correo electrónico podemos enviar, además de texto, fotos, música, etc, e inlcuso podemos darle formato a nuestros mensajes (negrita, cursiva, fuentes de letra…) igual que en un procesador de texto sencillo. Creo que esto no hace falta que os lo explique ¿verdad? En definitiva, el correo electrónico iba más allá de la concepción inicial de ser una versión en ordenador de las cartas tradicionales.

Retomando el primer párrafo, quien dijese que no se podía llorar sobre un e-mail pensaba en esa concepción del correo electrónico como forma de enviar mensajes de texto. Y efectivamente. La gente usa el correo electrónico para casi todo, menos para escribir. Básciamente, abren el correo, leen los chistes y gilipolleces que tienen en la bandeja de entrada, y le dan al botón de reenviar. Podría sentar a un chimpacé ante mi ordenador y en un par de días sería usuario experto del e-mail en vista del uso que se suele hacer. Vale, ahora os dejo una pausa para que digáis eso de no, yo uso el correo para muchas más cosas (enumeración opcional), y todas ellas (ejem) son muy útiles y serias. Ya, y nadie veía Crónicas Marcianas, todos preferían los documentales de La 2.

Respecto a la manía de reenviar los correos tal cual, acumulando direcciones de e-mail, ya hablaré en la próxima entrada de ciberetiqueta. Además de eso, la gente lo usa para mandar todo tipo de archivos. Por suerte, apenas se mandan archivos ejecutables, potencialemente los más peligrosos (sí, ya sé que cualquier tipo de archivo lo es), pero no escatiman en adjuntar fotos, música, VÍDEOS, y sobre todo, archivos de Power Point.

Respecto a los vídeos, Youtube ha contribuido en parte a combatir esta costumbre. El archivo de vídeo es el que más “pesa”, por lo que la tarea de descargarlo al equipo y reenviarlo es la que más tiempo lleva, luego para un par de minutos de metraje. La red agradece que no la saturéis con archivos pesados circulando sin control.

Lo que parece no tener remedio es lo de los pps. El Power Point (nunca dejaremos de darte las gracias, Microsoft) es un programa pensado para preparar presentaciones. También sabéis cómo va: se van creando diapositivas con un título y las ideas relevantes para la presentación de turno. Todo bien maquetadito y sobre un fondo de diseño a escoger (a cualquier cosa le llaman diseño). Las diapositivas pueden imprimirse (las transparencias son más socorridas), pero últimamente parece menos engorroso enchufar el ordenador a un proyector y poner la presentación desde allí directamente. Y como los de Microsoft siempre van en plan “con esto puedes poner de todo”, se pueden insertar imágenes, sonidos e incluso vídeos (los dos últimos sólo valen para las presentaciones desde un PC, evidentemente). Además, las presentaciones desde un equipo pueden decorarse poniendo efectos en el texto, para hacer las transiciones menos bruscas. No es difícil, sólo un poco trabajo de chinos, pero si tienes paciencia y puedes dedicarle tiempo…

Para lo que no se diseñó Power Point es para cometer los atentados que pueden verse circulando por la red impunemente. Los delitos menores consisten en mandar un chiste o relato compuesto a base de diapositivas. Parece que tengamos alergia a leer y que nos tengan que vender que no es un texto, es una presentación. Como si envolverlo en un archivo pps mejorase el contenido. Para los archivos cuyo contenido sea texto lo mejor es usar procesadores de texto ¿no creéis? Un documento de Word ocupa menos. O mejor aún: usad archivos de texto con formato (rtf), que pueden abrirse con más aplicaciones, o incluso archivos de texto plano (txt), o simplemente escribid el texto en el cuerpo del mensaje de correo.

El delito contra el buen criterio va en aumento conforme se van añadiendo efectos de animación a los textos (algunos son infumables, como hacer que en una parrafada tenga que ir entrando letra por letra) y sonidos de un click de cámara fotográfica cada vez que cambia la diapositiva. La escalada se hace imparable cuando las diapositivas usan como fondo archivos de imágenes (bubólicos paisajes), incorporan ruidos o melodías de fondo (suelen ir parejas a los paisajes de ensueño), e incluso añaden vídeos. No voy a explicar caso por caso los ejemplos más típicos, pero seguro que os hacéis una idea. Para cada tipo hay formas más eficientes y racionales de enviar el contenido. Además, eso de tener un compañero de radio ciego me ha hecho bastante sensible a la accesibilidad de las tecnologías. Los pps no siempre pueden ser leídos por los lectores de pantalla de los invidentes.

Quitando la cuestión de lo horteras que pueden llegar a ser, el tema de sus contenidos tiene aún más miga. Desecharemos a priori los que son bulos y mentiras, ya que de éstos hablaremos en la próxima entrada, cuando analicemos los hoax. Muchos incluyen mensajes tipo carpe diem. Aprovecha el momento. Vive cada día como si fuera el último de tu vida y todo eso. Me pregunto si las parejitas que pidieron una hipoteca hace unos años, cuando los tipos de interés estaban por los suelos, se justificaban moralmente leyendo este tipo de mensajes. Lástima que no recibiesen en su bandeja de entrada algún pps que les dijese que la economía fluctúa (lo bien o mal que reaccione cada gobierno es un tema aparte). Pero la filosifía que adopte cada uno es cosa suya, ahí no me meto. Sin embargo, el bombardeo de mensajes trasfondo filosófico/moralista/ideológico produce un efecto curioso: dada la falta de criterio del usuario medio, éste envía entusiasmado cualquier tipo de mensajes, y cree sinceramente que llevan razón, aunque el que envía hoy dice lo contrario de lo que decía un mensaje de la semana pasada.

Una característica habitual de estas cadenas es el chantaje emocional. Te piden reenviar el mensaje a todos tus contactos, o a un número determinado de personas, o a tus seres más queridos… normalmente en nombre de la amistad. Un consejo: desconfiad de los correos que pidan ser reenviados. Estos correos dicen que han llegado a ti porque eres especial para el remitente, y te auguran todo tipo de cosas si lo envías… o si no lo haces. Yo debo de ser el peor amigo del mundo. Y seguramente siga soltero por no reenviar estas chorradas. Ah, y también está el subidón del espíritu navideño. Gente con la que has cruzado dos frases en un foro o chat te envía las típicas chorra-postales navideñas. Los ateos deberíamos unirnos y hacer campaña, alegando que estos mensajes ofenden nuestras creencias (o falta de ellas).

Para conluir. Mirad, cada uno es libre de usar su correo como quiera. Aparte de los ejemplos citados, hay cosas muy divertidas e incluso ingeniosas. Si pudiera dar un consejo, sería el típico consejo de un departamento de relaciones públicas: conoce a tu cliente. A algunos les gustarán las fotos de bebés, a otros los chistes, y a otros los vídeos porno. Si tenéis alguien recién agregado a vuestros contactos, le daréis muy mala impresión. Y por último, una opinión personal mía: no me siento más especial porque alguien me mande un correo que le ha mandado a otras veinte personas, por muchas fotos de bebé que tenga; me siento más especial si me envía un correo sólo a mí, sin archivos adjuntos, y me pregunta hola, Alfredo ¿cómo estás?

Os invito a participar a través de los comentarios. ¿Qué correos os gustan más y cuáles odiais? ¿Hacéis reenvíos masivos? ¿Habéis tenido algún roce con el típico pesado que reenvía 25 mensajes al día? Ah, y si alguno piensa que soy un impresentable, un insolidario y que deberían prohibirme procrear para evitar más gente como yo en este mundo… lo tengo asumido, gracias. Y a pesar de la longitud de esta entrada, esto no deja de ser una opinión y está ligeramente estereotipada y caricaturizada.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias, preguntas, dudas e insultos en general).

domingo, 11 de mayo de 2008

Manual de ciber-etiqueta. 1.- Diseño web

Inauguramos una sección hoy que abordará diferentes aspectos sociales y comunicativos de la red. Además, en vista de que la perspectiva de una web completa, seguramente este tipo de aspectos se hagan más fuertes en el blog, dejando el podcast y las los comentarios sobre libros y autores para secciones propias de la web.

En esta primera entrega vamos a ver por encima algunos aspectos a la hora de crear páginas web. Cuando la world wide web se fue haciendo popular, la posibilidad de crear una página propia se extendió a todos los internautas, no sólo a las empresas, que contrataban profesionales para diseñarlas y desarrollarlas. Lejos de desmerecer el trabajo de estos profesionales, la generalización de blogs y otros espacios personales ha hecho que los que realmente saben se desmarquen de los que han hecho un curso de cien horaso se limitan a cortar y pegar en los apartados de edición de la página.

Al principio se ofrecía tan sólo el espacio para colgar páginas, y era el usuario quien debía crear por su cuenta los archivos html. Algunos se manejaban mejor o peor con el lenguaje de marcas de las páginas web. Otros los creaban a partir de documentos de Word u otros editores wysiwyg. Sí, se diseñaba mejor, pero la cantidad de código inútil que incluían al crear los archivos es legendaria. Ahora, con la generalización de la web 2.0, las herramientas para crear sitios personales han mejorado. Basta con ver la popularidad de los blogs de blogger (como éste), los spaces de Windows Live, las páginas MySpace, etc.

Es una buena idea. Yo proporciono el contenido y una compañía especializada me ofrece las herramientas para la edición web, sin que el conocimiento del código y demás sea un obstáculo. Pero como en todo, el saber no ocupa lugar, y tener en cuenta un par de cosas nunca viene mal.

A la hora de crear un blog o una web, lo primero que hay que pensar es en un contenido. En principio hay que ofrecer un contenido que resulte interesante. A este respecto supongo que se puede matizar eso de interesante. No es necesario hablar de las últimas chorradas de la tele o de lo que supuestamente es más popular. Si quieres dedicarle una web a la fabricación artesanal de madreñas, perfecto, seguro que habrá gente interesada. Lo que sí conviene es actualizar ese contenido regularmente. Cualquiera puede tener un blog, como dice un amigo mío (en referencia a mí, muchas veces). Como con la dieta, la cuestión es seguirlo. La web no es un libro. Un libro se escribe y así se queda. La web es dinámica, cambia constantemente, es más parecida a un periódico. Un artículo, aislado, no tiene valor ni su información es útil cuando va pasando el tiempo. Sin embargo, escribir por obligación acaba matando un blog, según opina Enrique Dans, aunque yo prefiero reservar ciertos días para publicar a fin de llevar un ritmo y no dormirme como pasó con mi anterior blog.

El diseño de la web también es importante. Mi hermano, que ya lleva mucho tiempo dedicado a estas lides, podría decir aquí cuatro cosas con mucha más autoridad que yo. En este tema hay multitud de bibliografía. Podemos comentar aquí un par de cosas:

- Piensa en tu público. Según el tema que trates será distinto. El site del GTA IV no es igual que el de una página de poesía. Los interesados en el GTA IV seguramente serán chavales o jóvenes que por su afición a los videojuegos es probable que tengan equipos con altas prestaciones, monitores de alta resolución, actualizaciones y plug-in’s de los navegadores que sean recientes, y una buena conexión de banda ancha. La gente que busque poemas puede que no tenga todo eso, y en realidad no le hace falta. ¿Cuál crees que es el perfil de tu público? Tenlo en cuenta.

- Sin que seas experto en diseño gráfico, te podrás hacer una idea de qué combinaciones de colores van mejor. El texto debe verse con claridad sobre el fondo. Letras negras sobre fondo blanco (o al revés) van bien. Letras doradas sobre fondo amarillo no se distinguirán. La combinación rojo/verde directamente daña la vista. Las animaciones o efectos pueden llegar a ser molestos si se abusa de ellos. Tus lectores agradecerán que no les quemes las retinas ni les provoques ataques epilépticos.

- Según el tema de tu web y tu público querrás un diseño más espectacular o más sencillo. Si bloggeas con las plantillas que te ofrece tu página, no tendrás mucha elección. Pero en general es de agradecer la claridad en tu página. Usa tipografías comunes como la Arial o la Times New Roman. Las tipografías estrafalarias se leen peor en pantalla. Además, si usas una fuente de letra que no tiene nadie, nadie podrá ver tu web como la diseñaste (las tipografías se cargan desde el cliente, es decir, desde el equipo que lee la web). Si puedes, edita tú mismo el código y así tendrás más control: textos alternativos para las imágenes, ventana en la que se carga un enlace…). Y recuerda que no todos usan la última versión de Internet Explorer.

- Sobre los enlaces, una cosa es el destino y otra lo que se lee en pantalla. No hace falta escribir la URL en la entrada. Si es muy complicada es mejor que se vea un texto que le indique a dónde se dirige. Los enlaces han de diferenciarse del texto normal. Y por lo general, los que van a sitios o secciones de tu página se cargan en la misma ventana, pero los que van a otras webs se cargan en una ventana nueva (para que así el navegante no pierda tu página de vista). En una página siempre tiene que haber la posibilidad de volver o ir a la página principal.

La web ha sabido llevar a la práctica la estructura de red. No hace falta centralizar los contenidos en un mismo servidor. Así, puedo colgar imágenes en sitios dedicados a ello, incrustar vídeos de Youtube, o alojar archivos diversos en los servidores de descarga. Sin embargo, a la hora de hacer eso, piensa en los tiempos de carga. La rapidez con que se carga una web no sólo depende de tener más o menos megas de banda ancha. Aunque en el navegador veamos una dirección, el contenido puede venir de diferentes servidores (y no sólo porque tengas puestas fotos en photobucket). Piensa que esos servidores están suministrando contenido a muchos internautas, asi que se pueden ralentizar. Procura reducir el tamaño de los archivos lo máximo posible en función de la calidad que deseas. Cuelga imágenes a tamaño real. Si son grandes para la web, redúcelas primero en tu ordenador, no dejes que sea el navegador quien lo haga porque entonces estarás cargando muchos kilobytes que no sirven para nada.

La web no es la tele. Una página no es un programa que se emite a una hora y el televidente se tiene que adaptar. En la web el usuario manda. Puede estar viendo tu página en el curro, o en horas intempestivas. Ten siempre presente la máxima de que todo lo que ocurra en tu web tiene que ser motivado por el usuario. Ofrécele música, pero no le obligues a escucharla. Si hay publicidad en tu página, invítale con banners a visitar a tus anunciantes, pero no dejes que los pop-up’s y demás gilipolleces publicitarias tapen tu contenido y molesten al lector. Los internautas no agradecen ese tipo de intromisiones. En muchos casos, además de coartar la libertad del navegante, malgastas ancho de banda.

En fin, son sólo algunas pautas. Sois libres de seguirlas o no. Más de un contacto del messenger se va a sentir aludido por lo dicho aquí. Una web muy divertida muestra lo que no se debe hacer en una página, y en ella aparecen algunas cosas aquí mencionadas. Me falta añadir otra recomendación: que el usuario no tenga que estar bajando la barra de scroll constantemente. Debería seguirla alguna vez, claro que esto se aplica a la información relevante (secciones, contacto) de una web, no necesariamente a las entradas de un blog. De todas formas, yo me acojo al manifiesto del mal blogger. Bueno, quizá no a todo.

Seguro que conocéis webs que deberían ser tajantemente fulminadas de la blogosfera por su diseño aberrante. ¿Cuáles son? ¿Qué es lo que más te molesta de una web?

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias, preguntas, dudas e insultos en general).