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domingo, 12 de julio de 2009

Soy un pagafantas

Al fin y al cabo, quien más y quien menos ha sido un pagafantas en algún momento de su vida. Eso sí, ya se me puede enfadar la ministra Aído, pero este rol del amigo fiel, del oso de peluche, le corresponde casi exclusivamente a los varones. El pagafantas ha existido desde tiempos inmemoriales, aunque ha sido a raíz de unos cuantos vídeos de Youtube cuando se ha popularizado el término y parece que se han unificado criterios para describirlo.

El caso es que este estereotipo le ha servido a Borja Cobeaga (Vaya Semanita) para dirigir su primer largo, que tras su paso por el Festival de Cine de Málaga, donde obtuvo el premio al mejor guión novel y el premio de la crítica, ha desembarcado en los cines.

Sin ser una obra maestra ni un clásico de los que perdurarán por los siglos de los siglos, lo cierto es que se deja ver muy bien. Es entretenida, no muy larga, y bien dirigida e interpretada. Ver que el cine español se renueva en estilo y temática es, desde luego, toda una esperanza, al menos para mí. Frente a pretenciosas revisiones de la Guerra Civil y el Franquismo (que no digo que no sean necesarias, pero ya empiezan a saturar y van a causar el efecto contrario: alimentar una recua de fachas), aquí nos encontramos con una peli que sólo pretende entretener, contar una historia sencilla (pero volvemos a lo mismo, sin las pretensiones de una peli de Isabel Coixet, por ejemplo), una historia con la que es fácil identificarse, y con la que nos vamos a reír de principio a fin, aunque más de uno pensará "joer, me río, pero eso me ha pasado a mí". Aunque el director y algunos actores provienen de la televisión, tampoco es una película teen, repleta de actores y actrices para forrar carpetas, sino que sus protagonistas anadan por la mitad de la veintena, y el público que verá esta peli bien puede adentrarse en la treintena.

Una de las mejores bazas de la película son los actores. La otra el ritmo. Gorka Otxoa (Vaya Semanita, Saturday Night Live) encaja muy bien en un papel que ya había ensayado en la serie Cuestión de Sexo como alumno de Willy Toledo en la autoescuela. Vamos, que es el pagafantas. Julián López (Muchachada Nui, Noche Hache) pone el contrapunto de amiguete, en el fondo igual de pardillo, y consejero. Sabrina Garciarena, la chica protagonista, tiene ese encanto y desparpajo que tanto atrae al pagafantas (de haber puesto a un pivón, la peli habría funcionado peor: la clave del pagafantismo es que el sujeto hace buenas migas con el objeto de su deseo, ya que es una chica accesible y encantadora), es independiente, echá p'alante, sin sentido del ridículo y un poco loca, lo que a veces pone en evidencia al protagonista. Óscar Ladoire, uno de los veteranos del elenco, sencillamente es que lo borda haciendo de ese listillo que sin querer dar consejos no deja de soltarlos a diestro y siniestro, y nos muestra que también hay pagafantas más que maduritos.

Como digo, además tiene buen ritmo. Los actores, muchos habituales de programas de humor de televisión, aportan chispa a un guión bien hilado. Los gags son cortos y efectivos. Las bromas no se alargan innecesariamente (como el caso de parodias del estilo Scary Movie o Casi 300), y en general la progresión es buena. En resumen, se ve una buena adaptación al largometraje, es decir, que no asistimos a un episodio de telecomedia alargado. El final, que en este tipo de historias nunca es fácil de encontrar porque muchas veces ni siquiera existe un final, tiene un toque agridulce. Aquí se nota mucho más la influencia televisiva y se opta por suavizar la carga dramática con un recurso cómico y un tanto surrealista. ¿Debería haber puesto el cartel de spoiler para este párrafo?

Con todo, a la película se le puede pedir más. Con apenas hora y media de duración, quince o veinte minutos más de metraje no habrían estorbado si con eso se le hubiera añadido profundidad a la historia. Las devociones pagafantiles pueden ser historias de meses o años, y en la película se nos ofrece un enchochamiento de un par de semanas (salvo por la elipsis que hacen). Michel Brown, en el papel de novio de la chica, está algo desaprovechado. Además, se muestra bastante encantador. Se podría haber desarrollado más el triángulo-conflicto, y de paso hacer un personaje algo más caradura y cuestionable, para que quedase más en evidencia ese dilema interno de todo pagafantas, el de ver cómo las chicas se van con los chicos malos, con los que peor las tratan.

Pero ya os digo que el balance es bueno, que uno se alegra de ver que el cine patrio intenta enmendarse y hacer productos que conecten con los gustos del público. En este caso es un target bastante concreto (ya os digo, las chicas tal vez se sientan menos identificadas, aunque seguro que muchas tenéis algún pagafantas bebiendo vuestros vientos lo sepáis o no), pero no es un mal target. Si sabe promocionar el lanzamiento en DVD puede que haga buena caja. Las salas de cine, ya se sabe, ponen la peli en tres cines recónditos y la quitan a la semana. Aparte de eso, al estar producida por Antena 3, seguramente la veamos desfilar por su circuito 3.0 (el que consite en poner anuncios en las tres cadenas a la vez).

Pagafantas

domingo, 10 de mayo de 2009

Quis custodiet ipsos custodiet?

"Quis custodiet ipsos custodiet?"
(¿Quién vigila a los vigilantes?)

- Sátiras, Juvenal, VI, 347. Citado como epígrafe del informe de la comisión Tower, 1987


Desde que vi Watchmen en el cine poco después de su estreno, me propuse dejar una reseña sobre la película. Lo que pasa es que quería hacer la comparativa con la novela gráfica, y la edición absolute editada por Planeta que me acababa de comprar esperaba aún a ser leída. Finalmente he ido sacando tiempo, y la verdad es que es uno de los cómics mas apasionantes que me haya echado a la cara.

Inicialmente editada a lo largo de 1986 y 1987 por DC, Watchmen es una novela gráfica escrita por Alaan Moore (V de Vendetta) y dibujada por Dave Gibbons (que ya habia trabajado con Moore en 2000AD, Superman y Green Lantern) que se compone de 12 tomos. En España, Ediciones Zinco la publicó en tomos en 1987, algo que intentó repetir Glénat sin éxito. Posteriormente, Norma Editorial la sacó en un solo volumen, y desde 2007, Planeta lleva reimprimiendo (ya van 4) su edición absolute, un tomo de 446 páginas, con el color mejorado y algo de materal adicional al final (textos de Moore y Gibbons acerca de la concepción de la obra, algunas páginas del guión de Moore, y bocetos varios de Gibbons).

Watchmen se ambienta en una realidad alternativa (la acción se sitúa en 1985, año en que Moore empezo a trabajar en la novela) en la que se intenta reflejar de forma lo más realista posible cómo serían las cosas si los superhéroes existiesen realmente. De hecho, de todo el elenco que aparece en Watchmen (tanto el grupo original, los Minutemen, como los vigilantes de los años 70), sólo uno de los personajes, el Dr. Manhattan, tiene verdaderos superpoderes. El resto son enmascarados con aptitudes atléticas y mentales algo superiores a la media. El argumento parte del asesinato de uno de ellos, el Comediante, ya retirado (aunque siguió trabajando de incógnito para el gobierno realizando trabajos sucios como asesinar a Kennedy). Rorschach, otro enmascarado, que sigue actuando al margen de la ley (los superhéroes son declarados ilegales en 1977), investiga lo sucedido, siempre bajo la sospecha de una de tantas conspiraciones que ve en todas partes (es lector habitual de un periódico sensacionalista). A partir de ahí, va encontrándose con el resto del grupo, y poco a poco vamos descubriendo el trasfondo psicológico de cada uno de ellos y la cronología de los dos grupos de enmascarados.

Aunque la idea de Moore era usar superhéroes ya existentes, de escasa popularidad y ya en decandencia, el tratamiento realista de la obra y la muerte de más de un personaje no encajaba del todo bien con la tendencia de DC de integrar todo el universo superheróico. Así pues, se crearon a los personajes desde cero, tan sólo inspirándose en sus homólogos de Charlton Comics.

Pese a que el argumento de Watchmen es ya de por sí atractivo, lo que hace a esta obra un fuera de serie es el tratamiento innovador de los superhéroes (alqo que continuaría Frank Miller con Daredevil y Batman) y el uso de técnicas que explotan al máximo las posibilidades narrativas del cómic, como explica este reportaje de elmundo.es. A pesar de que los colores son relativamente básicos en comparación al aspecto gráfico de un cómic actual, y el esquema de 3x3 viñetas que tiene cada página, donde hay pocas concesiones (desde la irrupción del manga las viñetas son mucho más dinámicas), a lo largo de Watchmen hay infinidad de detalles que pasarán desapercibidos a primera vista, y que hacen que la obra pueda ser disfrutada en sucesivas relecturas. No obstante, es innovador el modo de componer las viñetas, y la forma en que el color es un elemento narrativo: rojo para narrar algunos flashbacks, como la muerte del Comediante; azul cuando Búho Nocturno y Espectro de Seda duermen juntos, anticipándonos la irrupción del Dr. Manhattan... Las viñetas intercaladas de flashbacks, o las del cómic que un personaje secundario lee dentro del propio cómic, los Relatos de la Fragata Negra, forman una composición visual muy llamativa. Y aunque Moore rehuía de las técnicas cinematográficas para esta obra, los diálogos de unas viñetas colocados en las otras dan la impresión de una voz en off narrando las retrospectivas. Podría estar hablando de todo eso hasta saturar este blog.

Tras varios proyectos cancelados, finalmente la Warner sacó adelante el film, que ha sido dirigido por Zack Snyder (responsable de 300, basada en un cómic de Frank Miller). La película, de dos horas y cuarenta minutos de metraje, es a mi juicio una adaptación bastante decente.



¡Veanlo en HD y full screen, oigan!


La similitud argumental es máxima, respetando la ambientación original de los años ochenta (se pensó en trasladarla a una ambientación contemporánea), y aparecen casi todas las tramas del cómic, con la excepción más notable de los Relatos de la Fragata Negra, que al parecer será uno de los jugosos extras de la edición en DVD. No obstante, la estética de los uniformes se ha actualizado. Si el cómic usaba un color en la línea de los tebeos clásicos de superhéroes, el film se acerca más a las producciones actuales de enmascarados. Y así, Espectro de Seda tiene algunos cambios, aunque se asemeja mucho a su versión dibujada; Búho Nocturno es algo más intimidatorio, con un uniforme más oscuro y que recuerda vagamente al Batman de Nolan; mientras que el aspecto de Ozzymandias, parodia del peor Batman (estéticamente hablando), el de Joel Schumacher (vale, sin contar con la serie de TV) se aleja de su concepción inicial con reminiscencias egipcias. Esta estética moderna contrasta muy bien con el aspecto de los Minutemen, más parecidos a las producciones clásicas de superhéroes como Superman o la serie de TV de Batman, y que ayudan a situarnos en la cronología del cómic.

Quizá la mejor baza de la película es la secuencia de los títulos de crédito. Durante cinco minutos, mientras escuchamos The Times They Are a-Changin' de Bob Dylan (la Banda Sonora es otro fuerte de la película, al incluirse varios temas que se mencionan en el cómic) vemos una panorámica de la evolución de la realidad alternativa en la que se ambienta la obra, desde la foto de familia de los Minutemen originales a las protestas en la calle durante los setenta que acabarían por forzar la prohibición de las actividades de los superhéroes como guardianes de las calles.

Por lo demás, el cómic sirve de story-board para la realización de la película. Snyder vuelve a recurrir a la ralentización de movimientos (aunque sin abusar tanto como en 300, donde ya era un cachondeo), lo que le permite calcar algunas viñetas. Abundan los detalles en los planos, sacados de lo que aparece en la novela gráfica, pero éstos serán menos apreciables que el cómic, donde nos podemos recrear el tiempo que haga falta con cada viñeta. Quizá se podría haber trasladado el uso del color, pero no estoy seguro de cómo habría quedado. No obstante, está muy bien llevada la interpolación de los flashback.

El final (que no destriparé) varía ligeramente, en parte debido a la supresión de algunas tramas. Y aunque altera alguna parte significativa, mantiene cierta esencia. Además, el final del cómic me resulta raro, como si después de un tratamiento tan realista se usaran argumentos propios de revistas pulp de los cincuenta (supongo que será algo deliberado por arte de Moore), mientras que en la película parece estar mejor atado y está más en línea con el tono general del metraje. Pero aunque en sendas versiones la conclusión varíe, lo importante es que el argumento es el pretexto para explorar la compleja psicología de los personajes, para reflexionar sobre ciertas cuestiones (el tema de los recursos energéticos ha permitido que la película resultase actual pese a ambientarse en los ochenta) y en general para deleitarnos con la parte formal de ambas versiones. Y es en eso donde la adaptación de Watchmen me parece válida, en que mantiene la esencia de la novela: en los personajes, en la ambientación de inseguridad ante una guerra inminente, en la invitación a la reflexión. Si no habéis visto la peli o leído la novela, os recomiendo ambas.

domingo, 8 de marzo de 2009

Esto es Inglaterra (This is England)

This is EnglandUn poco por casualidad, como tantas otras, llegó a mí esta pequeña joya dirigina por Shane Meadows (Érase una vez en los Midlands, Dead man's shoes). Una de esas películas diferentes y que merece la pena ver.

Ambientada en la Inglaterra de 1983, This is England cuenta la historia de Shaun (Thomas Turgosse), un chico de 12 años que ha perdido a su padre en la Guerra de las Malvinas. Solitario y conflictivo, en una ciudad impersonal en la que no encaja, pronto es adoptado por Woody (Joe Gilgun) y su pandilla, integrados en el movimiento skinhead. El joven Shaun encuentra en sus nuevos amigos aquello de que carecía: amistad, un lugar donde es alguien que cuenta, protección, e incluso una referencia paterna.

Al poco, vuelve al grupo Combo (Stephen Grahan), líder de la pandilla que ha pasado tres años y medio en prisión. Combo en seguida predica entre los suyos las nuevas ideas que están arraigando fuertemente en los skinheads: ideas racistas y nacionalistas procedentes de grupos como el Frente Nacional. Los nuevos planteamientos ideológicos dividen al grupo en dos bandos cuyas relaciones se vuelven tensas: uno encabezado por Woody, y otro liderado por Combo, en el que se queda Shaun, quien cree que así está honrando la muerte de su padre.

La factura de la película (de producción británica) en seguida le hace a uno notar que no se encuentra ante una de esas pomposas producciónes norteamericanas. Rodada sin artificios, sin llenar cada minuto sin diálogos con una ominosa banda sonora, sin extravagancias formales en la realización, su estética es un buen reflejo de la crudeza del relato. El doblaje, sin ser malo, también nos aleja de ese tipo de películas. Apuesto a que sería más que interesante ver la versión original.

Shaun se convierte en el hilo conductor de una historia semi-autobiográfica, que no es sino un retrato de la Inglaterra de principios de los 80, de la era de la Dama de Hierro, en un periodo con una alta tasa de paro entre la clase obrera, e inmersa en una guerra impopular, carente de sentido patriótico (como lo fue en su día la guerra de Vietnam para los yankis) por la que están perdiendo la vida muchos ingleses. En unas condiciones así, es fácil que se propaguen determinadas ideas. Cuando el pueblo ve que lo pierde todo, necesita culpar de ello a alguien.

El film, más que contar una historia concreta, muestra un escenario. Shaun es el personaje que nos lleva por un recorrido a través de las dos olas del movimiento skinhead: la primera cuyos orígenes se remontan a finales de los sesenta, integrada por jóvenes blancos y negros, combativa (no hubo paz y amor para estos jóvenes, y eso lo reflejan en su estética paramilitar) pero apolítica, no racista y no mucho más conflictiva que otras tribus urbanas; y una segunda marcada por la ideología nacionalista, racista y xenófoba, alentada desde movimientos políticos.

Estupenda la forma en que se nos presentan estas dos facciones, las relaciones de poder y amistad dentro del grupo, las relaciones con el sexo opuesto. Los personajes son variopintos y sus roles se presentan bastante claros, (Woody, al principio autoritario y macarra, revela tener un gran sentido de la responsabilidad e integridad moral; Combo, líder implacable, esconde una persona insegura y enormemente frustrada) lo que ayuda a seguir la película. Es inquietante el discurso enarbolado por Combo y sus seguidores, vigente 25 años después, y que puede ser adaptado perfectamente (haciendo pequeñas modificaciones) a la realidad de cada país, más ahora con tanta crisis en boca de todos. Y sobre todo, destaca por encima de todo ver como esas ideas calan en un joven de 12 años en busca de su identidad. Uno no puede evitar preguntarse cuántos grupos de ideología radical, por todo el mundo (extrema derecha, radicales islámicos, etarras) estarán haciendo lo mismo mientras escribe esta entrada.

En conclusión, una película más que recomendable de la que se pueden sacar algunas cosas en claro. Eso sí, tiene un lenguaje que hace que una peli de Tarantino parezca el concuso Cifras y Letras. Por cierto, la peli es de 2006 y aquí en España se estrenó en 2008, un día después del estreno en DVD en Inglaterra.


This is England

  • Director: Shane Meadows

  • Intérpretes:

    • Thomas Turgoose: Shaun Field
    • Stephen Graham: Combo
    • Joe Gilgun: Woody
    • Andrew Shim: Milky
    • Vicky McClure: Lol
    • Andrew Ellis: Gadget
    • Rosamund Hanson: Smell

  • Premios:

    • Mejor Film (British independant film awards)
    • Actor revelación: Thomas Turgosse (British independant film awards)
    • Premio especial del jurado (Festival de cine de Roma)

  • Enlaces:

    • This is England (página oficial, en inglés. Destacable la sección que habla sobre el moviento skinhead)
    • This is England (la siempre socorrida Wikipedia. Versión en castellano, aunque siempre es recomendable leer el artículo en inglés).

  • Duración: 101 minutos.

domingo, 6 de julio de 2008

Timo Tolkki, revolucionando al personal


Ya es hora de que vaya poniendo algo por aquí, que empiezo a abusar de las colaboraciones de David. Voy a probar algo nuevo para esta entrada, y es hacer una crítica, o una reseña, de un disco. Al fin y al cabo, si David puede hacer críticas de cine aunque sea ciego, yo puedo hacerlas de música aunque tenga el mismo oído que una tapia.

El disco que quiero traer a colación es New Era, de la recién formada banda Revolution Renaissance. Este enrevesado nombre es el que ha cogido Timo Tolkki después de dar carpetazo a su anterior grupo Stratovarius para este nuevo proyecto. Como ya pasó con el anterior disco de los Strato (el álbum sin título, el de la flor de lis sobre fondo negro), éste viene precedido del revuelo y la polémica. Y es que en principio, se esperaba un nuevo disco de Stratovarius para este año, cuyo título no llegó a revelarse pero al que se referían con el nombre clave RR. De hecho, llegaron a tocar una canción en directo en el festival Wacken Open Air en 2007. Aquí empiezan las divergencias de puntos de vista. Los miembros restantes de Stratovarius dicen que el nuevo disco estaba previsto para que lo grabaran ellos (con Tolkki) y que el contrato con la discográfica Frontiers Records fue una jugarreta que les dejó, además, con pérdidas monetarias. Tolkki, por el contrario, sostiene que la grabación de las maquetas las financió él, y que firmó los contratos con Frontiers Records una vez hecha la ruptura de Stratoviarus. Cada cual cuenta su versión. Ha habido una serie de cruces de declaraciones, podéis leerlas todas en los links que hay al final de la página a la que os mando desde aquí (usad los mirrors), si es que tenéis tiempo y ganas. Estos finlandeses tienen serios problemas comunicativos. Con los Nightwish pasó lo mismo.



Este primer disco de Revolution Renaissance no es exactamente un disco de debut, pues no es la banda en sí quien lo interpreta. Más interesado en lanzar el material que en encontrar miembros permanentes para el grupo, Tolkki llamó a los “colegas” para grabarlo. Lo que pasa es que los “colegas” son Tobias Sammet (Edguy, o la exitosa saga Avantasia) y Michael Kiske (vocalista de Helloween durante la etapa de los “Keepers”) entre otros. Así cualquiera.

El disco, aunque no sea una maravilla, se deja oír. No está mal, sobre todo teniendo en cuenta el rematado coñazo que ha sacado a la venta recientemente Tolkki, titulado Saana: Warrior of Light (y es la primera parte de algo mayor). Pero New Era no tiene nada que ver con el otro despropósito. Es una vuelta de Tolkki, o eso intenta, a la época dorada de Stratovarius, cuando hacían álbumes como Visions, Episode u otros del estilo. ¿Cómo saber que se trata de una vuelta a los orígenes? Por el doble bombo. Con los grupos de power-metal la cosa va así: en un momento dado sacan un disco en el que quitan el doble bombo y los críticos lo califican como “un disco más maduro” (fue el caso del último disco de los Strato, antes mencionado). Al siguiente vuelven a usar el doble bombo y voi-la, han vuelto a los orígenes. Mi amigo Emilio tenía razón, esto de la crítica musical no es tan difícil.

Coñas aparte, es cierto que el disco nos recuerda a la etapa del visions. El problema es que nos recuerda demasiado. Así, la primera canción, Heroes, tiene un solo prácticamente idéntico al de Against the wind (del disco 4th dimension de los Strato). Sammet interperta aquí un tema con letras muy power: We are heroes in the nigh / (…) We will fly into the rainbow… “melenas al viento, mi blanco corcel indomable”. Además del corte inicial, el chico Ed nos canta una animada Glorious and divine, que tiene un aire muy hellowiniano, y más en concreto, recuerda a Where the rain grows.

Pasi Rantanen (antiguo cantante de Thunderstorm) es el tercer vocalista invitado y el que, en mi opinión se lleva la peor parte. Por un lado, es imposible competir con dos monstruos de la talla de Tobias Sammet y Michael Kiske a la hora de cantar. Por el otro, a Rantanen le caen temas de los más flojos, esas típicas canciones machaconas que uno podía encontrarse a la mitad de un disco de Stratovarius (pensad en Uncertainty, Winter, o The abbys of your eyes). De las tres que tiene que interpertar, se salva We are magic, tercer corte del disco, que trae a la memoria la mítica Paradise, y que tiene también letras muy power.Michael Kiske al parecer fue el primero que llegó a las grabaciones y le dejaron escoger primero. Se pidió cantar la mitad de los temas del álbum, y además los que gozan de ritmos más pegadizos. Me quedo en concreto con I did it my way, un medio tiempo con una cadencia en la melodía de las estrofas que es de lo mejorcito del disco. Uno se pregunta si en la letra Tolkki está intentando homenajear a Sinatra. También cabe destacar Last night on earth, tema que ya interpretasen los Strato aún en activo durante el festival de Wacken. En la versión de estudio el teclado ha quedado relegado a un segundo plano, tan solo para añadir arreglos que le den profundidad al sonido, y Tolkki se encarga de ejecutar la guitarra solista y rítmica. Kiske realiza una ejecución más que correcta, y no creo que sea apropiado compararla con la versión en directo, donde Jens Johansson al teclado comparte protagonismo en el lead. La melodía encaja con el registro de Kotipelto, quien canta cubriendo sus limitaciones con el oficio que le proporcionan doce años de giras con el grupo.



Haciendo balance, nos encontramos con un disco que tiene el sello inconfundible de Timo Tolkki. En las letras, en las melodías… En la parte buena, los temas tienen todos una duración aceptable. El más largo, Revolution Renaissance, que cierra el álbum, dura 6:10, pero el resto están entre los cuatro y los cinco minutos (Eden is burning llega a los 5:16). Eso es muy poco usual en un compositor que suele colar una o dos canciones que rondan los diez minutos, haciéndolas a veces demasiado pesadas. También nos encontramos con que Tolkki no intenta acaparar protagonismo. No hay solos interminables de guitarra. Ocupa un lugar más bien discreto, como un miembro más del grupo. ¿Un signo de madurez?

En la parte mala, pues está el hecho de que este disco tenemos la sensación de haberlo escuchado ya. Cualquier grupo heavy tiene el problema de que al sacar un nuevo trabajo tiene que mantener sus señas de identidad por un lado y aportar algo nuevo por el otro. AC/DC lleva cuarenta años sacando el mismo disco. Pero en New Era la cosa no se limita a mantener las señas de identidad de los Strato clásicos. Este disco ya lo hemos escuchado antes. Todo nos recuerda a una canción de Stratovarius o de otras bandas. Es como si Tolkki se hubiera plagiado a sí mismo. Y eso es una preocupante señal de un posible agotamiento creativo. Por otro lado está la producción. Sin ponerme tremendista como en otras críticas que he leído de este disco, sí que se nota una producción que no llega al nivel de los Elements, p.ej. También es cierto que hay un cambio de discográfica y esta vez no ha grabado el material en los estudios Finnvox, ni ha contado con la presencia de Mikko Karmila en las mezclas ni de Mika Jussila para hacer el máster. No se aprecian los elementos orquestales que solían darle una atmósfera tan característica a los otros trabajos de Stratovarius. Pueden ser prisas, pereza o una decisión deliberada. Pero poniéndonos en lo peor, me atrevería a decir que estamos escuchando una maqueta muy currada. Es inevitable, además, pensar que estamos escuchando un disco de Stratovarius pero con otras voces. Es fácil imaginar muchos temas interpretados por Kotipelto. En Youtube se pueden encontrar fragmentos de los temas del disco cantados por el pequeño finés y que corresponden a las demos que grabaron los Strato cuando se suponía que estaban ante un nuevo disco. Y en efecto, aunque son demos, se nota que se trata de canciones pensadas para la voz de Kotipelto. Con una producción en condiciones, podríamos haber tenido un interesante nuevo trabajo de Stratovarius. Pero no ha sido así.

El disco salió a la venta el pasado 6 de junio con una distribución más que discreta en España. Por lo demás, el CD viene presentado en una bedcase y no hay ninguna edición limitada. El libreto viene con las letras de las canciones y la información básica del disco. Por no tener, apenas tiene fotos. Como curiosidad, Tolkki ya ha roto el contrato con Frontiers Records. No sabemos cómo será la trayectoria de la banda, ya formada. Habrá que esperar a que saquen nuevo disco el próximo año, para escuchar de primera mano cómo suenan, si siguen en la línea de Strato o adquieren estilo propio. De momento, habrá que conformarse con este extraño disco.

Revolution Renaissance: New Era

  • Timo Tolkki: guitarra
  • Michael Kiske: voz (tracks 2, 4, 8, 9 y 10)
  • Tobias Sammet: voz (tracks 1 y 6)
  • Pasi Rantanen: voz (tracks 3, 5 y 7)
  • Pasi Heikkilä: bajo
  • Mirka Rantanen: batería
  • Joonas Puolakka: teclado
  • Netta Eklund: coros adicionales en track 10


  • Año: 2006
  • Discográfica: Frontiers Records (distribuido en España a través de Mastertrax
  • -Mezclado y producido por Timo Tolkki
  • -Grabado y mezclado en los estudios Sonic Pump y en Santa's Workshop
  • -Masterizado por Svante Forsbäck



mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias, preguntas, dudas e insultos en general).

lunes, 23 de junio de 2008

Seguimos con el cine: Cotton Club

Antes de enviarme su crítica de Los puentes de Madison, David me había mandado otra reseña, esta vez del musical Cotton Club. Sí, ya sé que ando un poco vago. Pero al fin y al cabo, al material de David hay que darle salida. Bastante aguanta con esperar a que yo tenga hueco para poner sus entradas. Y la verdad es que el peculiar estilo de David cada vez me va gustando más. Así que aquí les dejo con la reseña de Cotton Club.

Muy buenas, amigos. Hacía mucho, muchísimo tiempo que no les mandaba una de mis critiquillas tras disfrutar de una peli, pero tras toda tormenta llega la calma y aquí llego yo con una nueva entrega, se trata de la película Cotton Club, por lo que si me permiten.....

Retomo el testigo donde lo había dejado, con el mejor sabor que el Harlem Neoyorquino puede mostrarnos, al ritmo de jazz y claqué y les invito a pasar una estupenda velada en el club más exclusivo de la Norteamérica de los años veinte, donde se entremezclan las luchas raciales entre blancos y negros; y cómo éstos consiguieron poco a poco, con más sudor, sangre y lágrimas que sonrisas, hacer valer sus derechos como ciudadanos y más aún, como personas, junto con el dominio de la ciudad por las mafias.

Si les seduce la idea ¡pasen pues al Cotton Club!

Mas, toda película, como toda historia, tiene un comienzo, y éste no es sino la historia de los no menos exclusivos personajes que frecuentan dicho club y de cómo Dixie Dwyer, atractivo trompetista en busca de fama y éxito, interpretado por Richard Gere, salva, de forma improvisada la vida a uno de los más temidos gánsteres de la ciudad, Dutch Schultz, “El Holandés”; a quien da vida Bob Hoskins. Éste se siente en deuda con él y decide incorporarlo a su nutrido grupo de, entre muy dudosas comillas, amigos.

A su vez, somos partícipes de las no menos interesantes vidas de otros personajes, como la de Sandman Williams, un exultante bailarín de color, interpretado por Gregory Hines, en busca, igualmente del estrellato, o, la ambiciosa a la par que peligrosa vida entre la espada y la pared de Vera Cicero, a quien da vida Diane Lane, la cua, es ascendida a la gloria y el poder gracias a su belleza y a ser la amante de El Holandés, mas el verdadero amor no entiende de riquezas ni argucias y su vida puede correr peligro ante la pasión prohibida que siente por Dixie.

Entre éstas y otras vidas entrelazadas, se dejan intuir los problemas y atrocidades a las que los negros se veían obligados a pasar, por el mero hecho de no ser iguales a los blancos en el exterior, como puede ser la prohibición de entrar a determinados sitios, como el night club en el que gira nuestra historia. Muestra de la manera más cruda el desprecio y la indiferencia por los seres humanos distintos a los demás y de igual forma en una de las escenas más románticas a la par que tiernas, en la que encontramos a Sandman y a su pareja en un hotelito con encanto, dando rienda suelta a su amor, en la cual, él le pregunta a ella por qué no quiere casarse con él y prefiere ser la secretaria blanca de un abogado, escuchamos como respuesta que (ella) quiere conseguir la fama y el estrellato por ella misma y que si sigue con el abogado es por que gana cinco veces más sueldo como secretaria blanca de tal abogado, que lo que jamás ganaría en el Cotton Club como bailarina negra y que si lo hace, es por que puede y sería una tontería no beneficiarse de su, también entre comillas, falta de color negro en la piel.

Asimismo tendremos que ser rápidos y agachar la cabeza en muchas ocasiones, mientras buscamos algún portal en el que guarecernos, si no queremos caer muertos entre el fuego cruzado de los matones y pistoleros a sueldo de los más grandes e ínclitos mafiosos que luchan por el poder en la ciudad, yo les recomendaría que estuviesen ojo avizor y que tuviesen cuidado con sus amistades en Harlem, je, je, je. Y es que nadie sabe las intenciones de un padre de la mafia veladas por el humo azulado de un cigarro a la luz mortecina de las candilejas del Cotton Club.

Pero, por favor, disfruten del espectáculo, siéntense y déjense llevar por el ritmo de la batería, la música de trompeta y disfruten de una buena copa de coñac y recuerden, si escuchan disparos a su espalda, no se preocupen… ¡Todo forma parte del espectáculo!

Cotton Club

  • Título original: The Cotton Club
  • 1984, Estados Unidos. 128 mins.
  • Director: Francis Ford Coppola
  • Guión: Francis Ford Coppola & William Kennedy
  • Música: John Barry
  • Fotografía: Stephen Goldblatt
  • Reparto: Richard Gere, Diane Lane, Gregory Hines, Nicolas Cage, Bruce McVittie, Lonette McKee, Bob Hoskins, James Remar, Allen Garfield, Gwen Verdon, Tom Waits, Jennifer Grey
  • Productora: Orion Pictures
  • Género: Musical. Drama
mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias, preguntas, dudas e insultos en general).

lunes, 16 de junio de 2008

Dale ahí, Clint

El otro día, David se puso a buscar alguna película para ver después de comer. Le apetecía algo con acción, con disparos, con un héroe de los de antes, un tipo duro. Se dijo "vamos a ver alguna de Clint Eastwood". Así que se puso a buscar.

"¡Anda! ¿Y esta?
Los puentes de Madison. ¡Ey, esta no la he visto!"

Es lo que pasa cuando no te fijas en la portada. Total, que se puso a verla. Y aunque Clint no se cargó ningún puente durante la película, le gustó lo bastante como para mandarnos esta crítica. Por cierto, advierto que desvela un poco el argumento, pero incluso si no habéis visto esta película, tampoco leeréis nada que os sorprenda.

En esta ocasión, llega la hora de disfrutar de una grandiosa película de amor, uno de esos románticos filmes, en los que se funde el deseo con el deber, la rutina con la melancolía del recuerdo de un breve estadio de felicidad absoluta.

La verdad es que debo reconocer que tenía esta película entre otras tantas de mi videoteca y ahí estaba con su carátula informática cogiendo polvo entre los bytes y bytes de mi ordenador, pero hace unos días hablando con una gran amiga mía surgió esta película y tras disfrutar de una opípara comida y sin ganas de sestear me he tirao en el sofá para disfrutar de la misma.

Ya venía con una idea de lo que me iba a encontrar, mas ésta estaba muy muy cogida por alfileres y debo reconocer que ha sido una gratísima sobremesa; en sus poco más de dos horas de rodaje, descubriremos, junto a los protagonistas de la película, que no de la trama, el secreto que su madre, recién fallecida, quiere transmitirles; sobre todo para que sus vidas dejen de ser meras obligaciones, para que dejen de seguir el rol establecido por el mundo y si quieren, sólo si quieren, vivan con intensidad, como hizo ella durante cuatro hermosos días.

Como digo, todo comienza en la típica escena, en la que aparece el abogado familiar descubriendo el legado de la madre fallecida, tras abrir la caja de seguridad y dejar contrariados a los hijos de la difunta por su deseo expreso de ser incinerada y derramar sus cenizas sobre uno de los puentes del condado de Madison; sobre todo por tratarse de una familia cristiana y contravenir tal deseo los cánones de esta religión. Pero este detalle quedará eclipsado tras descubrir lo que se halla en la caja de seguridad, pues en ésta no se encuentran ni joyas ni altas sumas de dinero, si no simples cartas junto con unas fotografías en las que aparece la difunta madre y otro personaje, coprotagonista de la trama, un fotógrafo itinerante de la revista Nacional Geografic. Descubriéndose en parte el idilio amoroso que ambos mantuvieron durante cuatro días en los que el resto de la familia acudió a una feria estatal de muestras y ganado.

Además, tras estos duros momentos, descubren un diario en el que Franchesca, la madre fallecida, cuenta pormenorizadamente los detalles de tal aventura amorosa intentando reclamar de parte de sus hijos un “perdón” por el secreto de tal hecho y sobre todo por reclamar una comprensión pues pese a todo, sacrificó su vida por ellos, aunque más que su vida, sacrificó su deseo, la felicidad de estar con el ser amado, por no destrozar la vida de su familia.

Tras la indignación inicial por parte de los hijos de Franchesca, al saberse enterados del secreto, comenzamos a vivir los detalles de aquellos cuatro días tan lejanos en el tiempo, en unos inicios por la voz de sus hijos, para seguidamente viajar en el tiempo a aquella época y acompañar a Franchesca y Robert durante unas jornadas llenas de pasión, ternura y simbolismo.

Además de todo esto, en la pelicula se nos muestran todos los pros y los inconvenientes de vivir en una zona rural, en la que todo el mundo se conoce, donde no es preciso cerrar puertas y los niños pueden corretear sin miedo por las calles. Pero, la tranquilidad del lugar, el vivir en la naturaleza y la confianza entre vecinos, puede verse truncada por las habladurías y la reprovación de aquellos, si alguien de la comunidad se sale de las costumbres preestablecidas. Así pues, junto al pudor de unos primeros instantes, junto a la pasión desbordada, junto a la furia de los amantes, por saber que nada es eterno, viviremos el miedo por ser descubiertos y la duda sobre saber si lo que se está haciendo es correcto y más aún la incertidumbre de dejarlo todo para vivir con esa persona que te entiende, que conoce cada uno de nuestros pensamientos, con esa persona complementaria, cual llave a su cerradura, o seguir aquí donde uno ha afianzado sus raíces, donde goza de una vida felíz, pero tranquila y monótona; para finalmente sacrificarnos con Franchesca para que sus retoños y su marido no tengan que sufrir sin culpa alguna la incomprensión de los demás.

Aquella indignación de los vástagos irá transformándose durante la película en los momentos en que volvemos al presente, en comprensión, para finalmente truncarse en sorpresa por el descubrimiento de que su madre, lejos de ser una aburrida ama de casa, tenía una vida llena de sorpresas de la cual, ellos ni sospechaban y lo que es más importante, aquella indignación se convierte a la postre en enseñanza haciendo comprender a sus hijos, que quizás están incurriendo en los mismos errores que sus progenitores, al vivir unas vidas monótonas en las que pese al amor por la pareja no demuestran sus sentimientos ni comparten con el otro la felicidad diaria.

Así pues, disfruten de esta película como lo he hecho yo y dejen correr sus lágrimas si fuere preciso, pues sin duda también es una enseñanza de la que podemos sacar partido y al fin y al cabo, una película está hecha para entretener, pero si uno no se queda sólo ahí y trasciende en el mensaje, si saca algo en limpio y es capaz de utilizarlo en su beneficio, como dicen los franceses, chapó. (Aunque les seré franco… jamás entenderé que algo perfecto que es a lo que se refiere tal palabra, tenga que ver con sombrero, que es la traducción literal de la misma, como no sea lo que en nuestro idioma vernáculo equivale a “poner el punto sobre la i” como símbolo de cierre, de rematar algo con perfección, pero…. Me estoy llendo a la luna de Valencia…. Jejeje.)

¡Un abrazo y que se dé bien!

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias, preguntas, dudas e insultos en general).

domingo, 27 de abril de 2008

Una noche de deseo. Concierto Nightwish.

La cita del pasado miércoles 16 de abril en la sala La Riviera llevaba tiempo esperándola. Desde que en 2005, tras el fin de la gira de presentación de su anterior álbum Once, Tuomas Holopainen expulsase a Tarja Turunen (vocalista de Nightwish) de la formación, el revuelo no paró de crecer. Creo que quien más y quien menos tendrá cierta idea del culebrón.

A pesar de que compré la entrada con mucho tiempo de antelación, puesto que se suponía estaban a punto de agotarse, lo cierto es que el aforo de La Riviera no llegó a completarse, aunque por los pelos. Eso sí, la cola que había cuando llegamos, y la que se formó tras nosotros conforme pasó el tiempo me causó una gran impresión. Quizá es que era más rectilínea que de costumbre, pero si siquiera con los Helloween tuve esa sensación, y eso que ahí sí que se agotaron las entradas.

Pese a que el ticket rezaba “apertura de puertas a las 19:00, Nightwish a las 20:00”, pasamos a las 19:30 o más, y los teloneros no empezaron hasta las 20:30 o así. Y yo que esperaba volver prontito a casa… Pain, la formación que acompaña a Nightwish en su gira europea, estuvieron bastante bien. No los conocía y no es el estilo que más me gusta, pero me causó una buena impresión su versión de Eleanor Rigby, de los Beatles. Tocaron varios temas sin descanso y supieron animar a un público que estaba bastante más interesado en ver a los finlandeses. Un público que al menos desde la barra, donde estaba yo, parecía superar la media de edad del de Barcelona.

Intermedio para preparar la escenografía y el sonido. De fondo el caracterísitico péndulo que aparece en la portada del nuevo disco, Dark Passion Play (en adelante, DPP). Por fin comienza el espectáculo. Tras una intro que parecía propia de alguna banda sonora, arrancan los primeros compases de Bye, bye, beautiful. El tema inspirado en la anterior cantante está siendo el encargado de abrir los conciertos de la gira. Con un par. Los músicos irrumpieron en escena, y por fin vimos a Anette Olzon en escena. Y es que a día de hoy continúan las comparaciones. El nuevo disco, personalmente, me gusta bastante, pero claro, había que ver las tablas de Olzon sobre el escenario. Y yo creo que aprobó.

El setlist sufrió algunas variaciones respecto al del día anterior en Barcelona. Hay quien dice que es un repertorio que se apoya mucho en el nuevo álbum, pero hay que tener en cuenta tres cosas: que es una cantante nueva que entró con los temas de DPP ya grabados y ella añadió la voz (vamos, que aguardaron al último momento); que es una gira de presentación del DPP y por tanto esos temas tienen una presencia destacada; y que ya con la Turunen habían desterrado del repertorio los dos primeros discos, así que con esta nueva cantante de estilo tan diferente es impensable rescatarlos.

Anette salió animada, juguetona, pizpireta. Desde el primer tema se movía con soltura y desparpajo por el escenario, y en sus movimientos y maneras me resultaban familiares a fuerza de verlos en los videclips de los singles y en las grabaciones del Youtube. Marco Hietala desgranó el largo y pegadizo estribillo de Bye, bye, beautiful, dosificando los versos y la respiración (probar a cantarlo de tirón: os ahogáis fijo). Le siguió el Dark Chest of Wonders. Anette ha adaptado los temas de anteriores discos con cierta inteligencia a la tesitura de su voz. En las estrofas con tonos más agudos se nota que necesita hacer algo de esfuerzo, pero llega sin problemas (lo que da como resultado que se la vea muy entregada), y en las partes especialmente difíciles ha modificado la tonalidad para cantar más cómoda.

Con todo, me faltaba algo en el concierto. Veía a Anette sola con respecto a los otros miembros, y aunque la ejecución de las canciones era más que correcta, no me transmitían emoción. Quizá fuera porque esta vez estaba más lejos y tenía una visión más objetiva, por decirlo así, más global, del espectáculo, que si estuviera en mitad del barullo.

Pero la impresión que tenía fue mejorando con los siguientes temas hasta The Siren, y en la canción siguiente, The Islander, el concierto llegó a su punto de inflexión. El tema compuesto e interpretado por Hietala, un ritmo tranquilo y pleno de connotaciones folk e incluso celtas enganchó de lleno al público. Marco y el guitarrista Emppu tocaron sentados y más tarde se unió Anette para reforzar los coros. Fue ahí donde encontré esa unidad que afirmaban en otras crónicas, en la cercanía que demostró la cantante con sus compañeros de banda. En cuanto a Marco, su presencia en Nightwish cada vez me gusta más. Siendo un miembro incorporado al grupo en el cuarto disco, prácticamente un fichaje estrella (Anette tuvo que superar una selección, pero la incorporación del bajista fue no tuvo ningún casting de por medio), es además de un excelente frontman alguien que se muestra cercano al resto de los músicos. Incluso se le veía cercano a Tarja cuando la cantante había perdido la comunicación con el resto de la banda.

Le siguió la larguísima The poeta and the pendulum, todo un score que ejecutaron muy bien, y cuyo comienzo (es el tema que abre el DPP) me recuerda que pese al cambio de cantante, siguen siendo Nightwish. Otro momento de relax vino con While your lips are still red, tema compuesto para la banda sonora de la película finesa Lieksa, y que no es estrictamente un tema de los Nightwish. Lo recuperaron del setlist parisino (que se fastidien los gabachos, que no ha sido una exclusiva) y le tengo un especial cariño a esta balada, así que no pude estar más encantado con escucharla en vivo. Siguieron Sahara y Nemo, que supuso la despedida antes del bis.

Último coletazo con tres temas en los que cambiaron Wishmaster para poner Dead to the world, que originalemente estaba entre las primeras del setlist. Parece que Anette no termina de rematar este tema, y la verdad es que en Seven Days to the Wolves su voz ya se notaba resentida. Acabaron con Wish I had an angel, como era de imaginar, y creo que el tema ahí se quedará para cerrar las actuaciones, igual que el Mirror Mirror de los Blind Guardian y el Black Diamond lo hacía en los conciertos de Stratovarius.



Un concierto que fue mejorando a lo largo de los temas. La banda transmitió sensación de unidad (a lo mejor de puertas para adentro es otra cosa, pero se les vio más ilusionados). La impresión que me causó Anette fue muy buena. Para lo bueno y para lo malo, no tiene la imagen de diva que tenía Tarja (imagen muchas veces ensalzada) y tiene buenas tablas en vivo. Es un estilo diferente, pero tras el Wishmaster los registros operísticos de los temas de Nightwish no eran tan notorios, y han en encontrado una cantante que se adapta a la evolución que lleva la banda.

Ahora vais y comentáis.

Los Nightwish despidiéndose de la audiencia

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias, preguntas, dudas e insultos en general)

domingo, 3 de febrero de 2008

Porque la vida puede ser maravillosa

Y no, no me he convertido en el comentarista de los partidos de La Sexta, así que tranquilos que no me voy a poner a decir eso de tiki taka. Lo que ocurre es que hoy tenemos crítica de cine. David nos obsequia con su incontinencia verbal para hablarnos del film de Roberto Benini La vida es bella. Me gustaría decir que somos la mar de originales e ingeniosos al contar con un crítico de cine ciego, pero hay una radio que ya lo tiene.

Pues nada, os dejo con la crítica de David. Dentro de poco os dejaré un sesudo artículo de mi cosecha acerca del canon digital. Y puede que os pueda anunciar la grabación de algún que otro programa.

Así que nada. Esperamos (David y yo) vuestros comentarios. Un saludo y que se os dé bien.

Muy buenas tardes tengan todos ustedes, en este Sábado frío y poco apetecible para el paseo. Tras comer y sin saber muy bien que hacer con esta tarde en el bolsillo, me he dispuesto a sentarme en el sofá y amenizarme la tarde con una de las múltiples películas en audio descripción que tengo gracias a la lista de correo. No tenía ganas de enfrentarme a alguna película que no hubiese disfrutado antes, ya que (todo sea dicho) tenía algo de sueño y sospechaba que pronto caería rendido en los brazos de mi amado Morfeo… tranquilos, que mis relaciones sexuales son de lo más normal… eso sí, escasas jeje. Me refiero a que me iba a dormir en breve, así pues tras revisar el catálogo me he decidido por una película que ya he visto en muchas ocasiones y que me parece lindísima y tierna, pensando, pobre de mí, que al haberla visto tantas veces no cavilaría tanto ni me dejaría influir por el argumento, durmiéndome rápida y dulcemente. Pero no ha sido así, ya que con la fantástica audio descripción de Aristia Producciones no la había disfrutado nunca, perdiéndome muchas escenas de las cuales ignoraba su existencia y que le han dado un giro rotundo, una vuelta de tuerca a la película en cuestión, sonriendo en ocasiones, en las que antes sólo había planeado al ritmo de una encantadora música, indignándome en otros momentos en los que en otras ocasiones sólo me había hecho una idea somera de lo ocurrido por el sonido y los efectos especiales. Así pues, como digo, dejándome mecer al ritmo de una de las mejores bandas sonoras llego hoy, aún con los ojos llorosos, tras disfrutar, de manera incansable, con una de las películas más tiernas, dolorosas románticas y sensibles que el ser humano pueda imaginar.

Viendo obras como esta, La vida es bella, uno se da cuenta que quizás no sea aún tarde para nosotros, pobres humanillos, pobres cachorros asustados de nuestra propia fuerza, de nuestro ímpetu y es que, bien digo que el ser humano es capaz de todo lo bueno, pero también de todo lo malo y como se suele decir, para muestra un botón.

La vida es bella y quien diga lo contrario miente o aún no se ha dado cuenta. Que en el más oscuro de los futuros, que en el más recóndito de los lugares, insensible, frío, sucio y lleno de los peores sentimientos, como puede ser cualquiera de esos campos de concentración, campos de trabajo para el exterminio, en los cuales nos abandonaron hace ya la friolera de 70 años, más de 6.000.000 de personas, señores, un seis seguido de seis larguísimos ceros, que pese al tiempo transcurrido siguen pesando en nuestras almas, como si de grandes piedras se tratase, que pesan como todas y cada una de las injusticias que por ideas, por religiones, por tonterías al fin y al cabo, hace este ser humano capaz de todo… como digo en uno de estos sitios en los que pareciera que sólo hay cabida para el más atroz de los sufrimientos, aunque sea de forma ficticia, un padre venda los ojos de su hijo con la mejor de las gasas, la más bondadosa de las mentiras, con el jarabe de la imaginación, con la bendita fantasía que todo lo puede, convirtiendo el peor de los viajes en el mejor de los juegos, en un reality show, para conseguir lo que más ansiaba el pequeño Josué: un tanque, un carro blindado, aunque para ello sea preciso dejarse la vida. En este divertidísimo juego, uno debe hacer frente a la estenuación de los trabajos forzados, el hambre, la desnutrición, pero sobre todo la incomprensión del porqué. Si todos somos iguales podemos llegar a esa fatalidad, de matar, de destruir, de sesgar la vida humana, como si de una hierbecilla se tratase, pues bien, como digo uno al entrar al barracón en compañía de Guido, debe enterrar todo ésto en lo más profundo de su mente atormentada, para que un niño que debería crecer feliz no se dé cuenta de que el hombre es la peor de las bestias no sólo para el hombre, si no para el mundo.

Con esta espectacular película debo reconoceros, que pese a haberla visto miles de veces, siempre acabo llorando como una magdalena, es la única que ha conseguido hacer aflorar en mí los mayores sentimientos de ternura hacia un hombre que quizás no existió, pero que se puede comparar a esos miles, millones, de damnificados, esos millones de “DAÑOS COLATERALES” a los cuales había que hacer frente, para que el ser humano subiese un escalón más en esa maldita evolución que nos bajó de los árboles y nos hizo caminar erguidos, para que así teniendo libres nuestras manos, pudiésemos aferrar la piedra, el palo, el arma que mataría a nuestro hermano. Debo reconocer también entre sonrisas, que me alegraré una y mil veces, de haber elegido ver esta película en el cine. yo realmente iba a disfrutar con una de esas películas sangrientas, llenas de malvados extraterrestres, que se adueñaban de los cuerpos de todo el personal de un colegio o universidad, sembrando el caos, la destrucción y la muerte durante dos horas y pico, en las cuales, el público disfrutaba a mandíbula batiente, con la boca llena de palomitas, por no ser ellos quienes tenían que esconderse de tales abominables figuras babeantes, asquerosas y seguramente verdes como la hierba, pero un amigo mío que me acompañó me dijo que a él no le gustaban esas películas, pues no se enteraba de nada y a recomendación de su madre, allá por el año 99, entramos a disfrutar de La vida más bella, en ese instante me di cuenta, que el peor de los bichos verdes, el más babeante de los mostruitos, el que sin duda más daño nos puede hacer, es uno que se esconde entre nuestras neuronas y nos susurra cosas como raza, como superioridad, como dominancia sobre los demás, sean niños, mujeres, iguales… señores… al fin y al cabo, una raza venida de miles de años luz, si consiguiesen simplemente llegar aquí, sería por haber dejado atrás ese afán destructivo, esa infamia que es el doblegar al igual a la fuerza, más digo aún que si consiguiesen llegar aquí, al vernos se darían la vuelta marcando con una gran X roja las coordenadas de este perdido rincón del universo.

Sin duda alguna, ésta, para mi gusto, es la película que debería estar sobre todos y cada uno de nuestros estantes en el salón, dentro de cada uno de los PC’s de nuestras casas, para que en el momento en que ese demiurgo que juega al escondite en nuestra cabeza, susurrando mientras dormimos, superior, superior, superior, le pusiésemos alguna de las escenas de la misma, por ejemplo la escena del principio tan súmamente tierna, en la que mediante triquiñuelas dignas del mejor mago consigue enamorar nuestro protagonista a la que será su mujer, o cada una de las escenas en las que el padre en vez de venirse abajo, sigue alimentando el horno de la imaginación de su niño, no con cuerpos, como en la película se dice, sino con magia, con dulzura, con amor, que es la llave que abre todas las puertas, rompe todos los sellos y nos hace crecer y evolucionar, porque nos hace compartir, sentir y comprender que La vida es bella.

Háganme todos un favor, vean esta película si aún no lo han hecho y si ya la han visto vuélvanla a ver y como yo, se darán cuenta que aún hay tiempo para la esperanza.

Un abrazo aún lloroso para a todos y ¡que se de bien!

martes, 22 de enero de 2008

Pues nos dieron calabazas.

Hacía ya bastante tiempo que no acudía a algún concierto, al menos en Madrid. Y es que, con todos mis respetos a Medina Azahara, que dieron un espectáculo excelente el pasado 17 de agosto, no es lo mismo acudir al recinto habilitado a tal efecto por las autoridades municipales de Villanueva de los Infantes, que hacerlo a una sala de la capital, cumpliendo debidamente con todo el ritual. Vaya también mi disculpa hacia las autoridades municipales del citado pueblo: fue algo encomiable que volviesen a traer a una banda con cierto renombre después de tantos años.

El espectáculo fue el pasado sábado, 19 de enero, en la sala La Riviera. Hacía allí su parada el Hellish Tour 2007/2008, a cargo de Helloween y Gamma Ray, con Axxis como teloneros. Pensé que una banda como Helloween bien podría llenar recintos más grandes (aunque lo cierto es que se agotaron las entradas), pero en Madrid no hay término medio: o te vas a salas más o menos pequeñas, o ya de ahí saltas a plazas de toros y recintos varios como el Palacio de los Deportes. Cuando llegamos aún no habían abierto puertas. Esperamos a que empezase a avanzar la cola mientras tomábamos unas cervezas. Cualquiera que haya estado en un concierto puede imaginar la excitación de esos momentos previos: la espera, el caminar despacio hacia la puerta…

Axxis comenzó su actuación puntual. De hecho, la gente aún estaba entrando, o haciendo cola para el ropero (como fue mi caso) etc. Los teloneros siempre son los más perjudicados en estos eventos. No sólo tienen que empezar con la gente aún entrando y demás, sino que se nota una calidad de sonido por debajo de la de las bandas principales que no tendrías por qué ser así. Amén de que, por razones obvias, disponen de menos espacio para su actuación.

La banda de Bernhard Weiβ supo hacer muy bien su labor. El genuino cantante, con su actitud y su peculiar estilo a la hora de actuar, animó a la concurrencia. De los pocos temas que tocaron (disponían de poco más de media hora), incluyeron un par de temas de su último disco, Doom of destiny, que presentan en esta gira. Ocasionalente, Weiβ se dirigió a la audiencia en castellano, tirando de chuleta, eso sí. Pero en definitiva, un arranque muy bueno, a tono con el que sería el ambiente del resto del espectáculo.

Gamma Ray no se hizo esperar demasiado y arrancaron ante un público ya entrado en calor. Kai Hansen aún se recuperaba de una gripe y su voz no estaba al cien por cien. Además, desde mi sitio, el sonido de las guitarras envolvía al de la voz. Sin embargo, Hansen hizo unos buenos agudos durante la primera mitad del concierto. Fue entonces cuando invitó al escenario a Henning Basse (Metallium), quien ha estado con los teutones durante sus conciertos en España para arropar al líder de Gamma Ray en las labores de vocalista. Basse cantó algunos temas mientras Hansen descansaba la voz y se concentraba en la guitarra.

La última parte la actuación contuvo los temas más coreables, ideales para que Kai pudiese apoyarse en el público. Rebelion in Dreamland encendió a una audiencia entregada, y después de este clásico vino un auténtico cañonazo: Heavy metal universe. Así que se formó un auténtico “mar de greñas”, salvo por excepciones como servirdor, que lleva el pelo corto… y mi colega Emilio, quien luce un estilo más cercano a Halford. Tras esta canción, Gamma Ray optaron por algo más “serio”, según sus palabras. En realidad, hicieron una versión con guitarras del Walls of Jericho de Helloween que enlazaron con Ride the sky. Finalizaron con Send me a sign, dejándonos a todos con un muy buen sabor de boca para el plato fuerte de la velada.

El parón hasta la actuación de Helloween fue más largo. La banda es conocida por su peculiar iconografía y quisieron lucir una puesta en escena a tal efecto. La Riviera es el sitio idóneo, ya que es de un local que se presta al montaje de este tipo de escenarios. Tras la batería de Dani Löble se podía ver una ruleta igual que la que aparece en la portada del último disco de los alemanes, Gambling with the Devil, además de un inmenso muñeco que había al lado, a imagen y semejanza del charlatán con sombrero de copa y bastón, y que recordaba vagamente al maideniano Eddie.

El repertorio de canciones fue relativamente variado y quizá un poco arriesgado (se incluyeron piezas de larga duración como Halloween y King for a thousand years). Pese a ser la gira de presentación del citado album, apenas se pudieron escuchar un par de temas, como As long as I fall (pegadizo single) o la coreada The bells of the 7 hells. Y es que Helloween es un grupo con una dilatada carrera y tiene ya bien apuntalados los pilares de su trayectoria musical. En bandas así, los discos recién salidos difícilmente calan tan hondo y no siempre conviene tocar muchos temas de éstos a cambio de poder repasar cortes más clásicos.

En otras crónicas se ha hablado de un setlist descompensado. Así, trabajos como Pink bubbles go ape o Chameleon no tuvieron representación, y en cambio se apoyaron más en los dos Keepers y en la etapa de mediados/finales de los noventa (Master of the Rings, Time of the Oath…), cuando confluyó en la banda la formación más estable, con Roland Grapow a la guitarra y Uli Kusch a la batería.

Sin embargo, los nuevos miembros supieron ganarse al público con creces. Dani Löble protagonizó un espectacular solo que dejó bien clara su calidad a los tambores. En medio del solo hubo tiempo para un número cómico en el que Deris, Grestner y Groβkopf se transformaron en barbudos enanos que con voz de pitufo interpretaron Smoke on the water… hasta que Weikath se cansó y decidió aniquilarles con una metralleta de plástico. Por su parte, Sascha Grestner hizo una gran labor en la guitarra solista y se ganó muy bien al público. Personalmente, me quedo con la ejecución de King for a thousand years con una guitarra de doble mástil.

Andi Deris ofició de perfecto maestro de ceremonias. El carismático cantante tiene una baza a su favor, y es que se maneja bastante bien con el castellano. Resultó muy cercano al público y supo animarnos muy bien. Deris no sólo canta, sino que actúa, interpreta las letras, y transmitía no sólo con la voz sino con su lenguaje corporal. Hizo un notable trabajo en las labores de vocalista, alcanzando buenos agudos. Me sorprendió su forma de interpretar los temas antiguos, que originalmente cantaba su predecesor Michael Kiske. Se defendió bien y le encontré más “atrevido” a la hora de cantarlos si lo comparamos p.ej. con las versiones que aparecen en High Live.

Se ha calificado a Helloween como los inventores del happy metal, y eso quedó bien patente en el ambiente que se percibía en el escenario, en la actitud desenfadada y la complicidad con el público. Tras una primera parte de la actuación regresaron con un bis en el que comprimieron algunos temas en un medley francamente estupendo. Deris apareció con chaqueta de lentejuelas (si lo hubiera visto José Luis Moreno lo ficha seguro) y sombrero de copa, y tras la intro de Perfect Gentleman sonaron I can, Power, Perfect Gentleman (esta vez las estrofas principales)… hasta acabar con la última parte de Keeper of the seven keys.

Nueva retirada del grupo. Sin embargo, los que habíamos espiado las crónicas en otras ciudades sabíamos que nos aguardaba un fin de fiesta espectacular. Y así fue: la banda regresó nuevamente, pero esta vez acompañados por todos los miembros de Gamma Ray, a excepción de Dan Zimmerman, y juntos tocaron dos famosísimos temas de los “Keepers”. Un total de ocho personas en el escenario, un batería, dos bajos, cuatro guitarras y un cantante interpretaron Future World y I Want Out. Deris y Hansen se alternaron a las voces, aunque el primero tuvo mayor protagonismo y destacó más (al fin y al cabo, Hansen también estaba concentrado en la guitarra). Un apoteósico final que fue la conclusión de más de cuatro horas de espectáculo.

Sobreviví íntegro a la prueba. Me quedo con un estupendo sabor de boca. Como siempre, lo peor es que nos tengan que desalojar antes de las doce, ya que al ser en sala, a esa hora comienzan la sesión de noche. Vale, estupendo para los que vayan en transporte público, pero es una política que no comprendo. A Madrid le hacen falta salas para conciertos.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, quejas, sugerencias e insultos en general)

martes, 18 de diciembre de 2007

Frikis reunidos, S.A.

Bien, hace ya tiempo de esto. Está claro que a este blog no le podemos dar el premio al contenido más actual. Si a pesar de todo queréis saber qué tal mi andadura por la pasada edición de Expocómic hace un par de semanas, os invito a leer esto.

El despertador sonó poco después de las ocho. Para ser un sábado, era demasiado temprano. Y aunque no había llegado tarde la noche de antes, entre unas cosas y otras creo que dormí unas seis horas. Menos de los que acostumbro, eso desde luego. Estrenábamos mes y yo ya tenía preparado (menos mal) el Abono Transporte. A las nueve y media más o menos ya esperaba el autobús. Expocómic está en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo, por lo que desde mi casa tengo una combinación bastante buena para llegar: autobús hasta Opañel u Oporto (a elegir), y allí coger la línea 6 de nuestro ya-no-tan-excelente Metro de Madrid. El sitio está cerca y ahora el acceso no es una aventura a través de las obras de la Avenida de Portugal como lo fue el año pasado.

Así pues, allí estaba yo, en el autobús, con mi inseparable maletín, y enviándole un mensaje a Vero (podéis visitar sus blogs pinchando los banners de la derecha) avisando de que llegaba tarde. Bueno, en realidad yo nunca llego tarde: lo mío es un elegante retraso de 15 minutos, que llegar puntual no está in. La idea de meterme en un recinto no demasiado grande para andar pasito a pasito viendo stands entre la multitud no me motivaba demasiado, y es que las multitudes ya no me entusiasman como antaño. Vamos, que Expocomic reunía todos los ingredientes para querer rehusar una visita por mi parte. Pero en cambio, tenía algunos atractivos, como ver a los frikis (palabra que escribo con todo mi cariño y no en plan despectivo) disfrazados de personajes de cómics y series manga, que me sonaban levemente pero que no siempre era capaz de identificar. Y sobre todo y motivo principal, hacía su primera visita oficial a Madrid la ilustradora Victoria Francés, autora de gran valor simbólico para mí por ser el primer UDELV que apareció en la red. No podía perderme la oportunidad de verla en persona, y es que de las pocas cosas que he aprendido por experiencia, es que no hay que dejar que los sueños se queden ahí, como meros sueños, sino que hay que hacer algo por convertirlos en realidad.

Poco antes de las diez y media ya estaba dentro del salón. Di una primer vuelta de reconocimiento, familiarizándome con el lugar, la distribución, etcétera. En seguida encontré a Vero y el grupo con el que iba, más numeroso conforme avanzaba la mañana. Dado que no tenía intención de rebuscar algún número descatalogado o rareza en el mundo del cómic, y que las cuatro colecciones que compro habitualmente las encuentro cómodamente, decidí asistir a algunas de las charlas, mesas redondas o como las llamasen, y así no estar dando vueltas durante las dos horas que quedaban para la firma.

La primera de ellas fue acerca de la historia no oficial de Spiderman. De los cinco o seis ponentes conocía a Julián Clemente, que comenta las colecciones Marvel que edita actualmente Panini. No hubo preguntas, y la única cuestión que me rondaba fue respondida implícitamente durante la disertación que mantuvieron. Por lo demás, una conferencia entretenida a la que se le habría podido pedir mucho más, especialmente al tratarse de adultos.

Con tiempo aún hasta la sesión de firmas, hice algunas rondas más por el recinto, en las que tomé algunas fotos de los disfraces que más me llamaron la atención. He de decir que todos los chicos y chicas que habían acudido con algún disfraz se portaron estupendamente y posaron todas las veces necesarias para que los asistentes (periodistas, bloggers, simples aficionados o meros curiosos) pudiesen hacer las fotos. Esto incluye a los soldados de asalto, que eran parte del personal de la organización, y que mostraron una auténtica actitud de stormtrooper en cuanto a las poses.

Soldados de asalto Spidey echando un descansito

Se acercaba la hora y decidí separarme nuevamente del grupo de Vero para acudir a la conferencia que había en el mismo escenario de antes, en el que comenzarían las firmas cuando ésta acabase. Se hablaba esta vez sobre la situación del pequeño cómic en la industria y lo difícil que lo tiene ante las grandes franquicias, como sucede en otras muchas industrias culturales. De la mesa conocía a Pere Oliver, al que una vez le planteé un pequeño proyecto creativo junto con un amigo. Fue una ponencia más seria en general que la anterior y plagada de buenas intenciones.

Mientras estaba en la charla, vi que Vero y algunos de los demás ya esperaban sentados allí. Me fijé entonces en que algunos fans se arremolinaban en torno a una pequeña mesa de la organización. Me acerqué a preguntar y me enteré de que para la firma había que apuntarse. Vamos, pedir la vez. Y a mí me dieron el 21. Avisé a Vero para que cogiese número y seguimos esperando mientras iba terminando la charla, nerviosos por cómo se organizaría la cola, y si ese número que nos habían dado iba a ser garantía de un puesto en la fila. Despejaron la mesa del escenario y empezaron a prepararla para la firma de Victoria Francés y otros autores (de los que destacaba Carlos Pacheco). Los tiempos se ajustaron mucho y fue inevitable un retraso mientras se ponía todo en orden. Se organizaron las colas, nombrando a la gente apuntada para cada autor. Fue quizá el menor de los males. Todo eso hizo perder algo de tiempo. De haberse podido organizar en un buen sitio con el tiempo suficiente, y no con otro acto que terminaba justo a la hora que empezaban las firmas, habría sido ideal. Pero así quedó un tanto apresurado.

Total, que allí estaba yo, con veinte fans delante ansiando una firma (y a saber qué más) de Victoria Francés. La organización había explicado que durante una hora aproximadamente los autores harían dibujos, y que a partir de ahí sólo firmarían, con el fin de que pudieran conseguir al menos la firma todos los fans posibles. Las colas más concurridas eran las de Victoria y las de Pacheco, ambos autores en sendos extremos de la mesa. No me pasó por alto la enorme diferencia entre el fan medio de uno y otro dibujante. Durante la primera hora no avancé mucho. Los fans pretendían que les dibujase en más de un libro, le daban algunos regalos, hablaban con ella, y no faltaban las fotos. Algunos incluso llevaron imágenes impresas u hojas en blanco. Y una cosa es que los Camela firmen discos del top manta, pero aquello era surrealista. Mientras tanto, tiré las primeras fotos a Victoria, pude relajarme con la tranquilidad de que tenía el sitio asegurado, y dejé el abrigo al cuidado de Iván, que aguardó pacientemente sentado mientras duró la firma.

Unos disfrazaos, aunque no sé de qué Victoria Francés, echando una firma
La foto de rigor con Victoria Bressend, radiante ella

Pasada esa primera hora de dibujos, el ritmo de la cola se incrementó notablemente. El revuelo detrás de mí aumentó y Vero y el resto de chicas me contagiaban los nervios. Le encomendé a Vero sacarme una foto con Victoria. Llegó finalmente mi turno y le entregué a Victoria el número dos de Favole para que lo firmase. No sabía muy bien qué decir, no me gusta adoptar el rol de fan histérico (que a mis años ya no me pega) y hacer la rosca no es mi estilo. Le entregué, eso sí, un CD con el UDELV que le dedicamos hace ya más de un año. Ella estuvo muy cordial en todo momento, accedió a la foto de rigor y se despidió sin perder la sonrisa.

Tras recibir la firma me quedé en los aledaños del escenario, junto con el resto del grupo, que bajaban de la tarima libro en mano. Tomamos algunas fotos más. En mi caso, además de fotografiar a Victoria también saqué algunas fotos de Bressend, que causó sensación con su capa y capucha, caracterizada como Ebony. La firma se prolongó varios minutos depués de las dos de la tarde (supuesta hora tope), y sólo los fans más rezagados de Victoria y de Carlos Pacheco seguían allí a la espera de alguna firma.

La mañana había resultado larga y bastante agotadora. Hablé con Vero acerca de lo que pensaba hacer por la tarde. Me hubiera gustado quedarme a la firma e incluso participar en la entrevista, pero había que esperar demasiado. Me despedí de todos, esperando no tener que aguardar a una nueva edición de Expocómic para encontrarnos de nuevo. Y así, tras el madrugón, pagar la entrada y hacer más de una hora de cola, volví a mi casa con un libro firmado, unas pocas fotos en la cámara, y un breve encuentro en la memoria.

Mereció la pena.

La próxima entrada será ya cuando arranque el 2008: felicitaciones para el año, lista de buenos deseos y puede que alguna novedad. Hasta entonces, ya sabéis: no dejéis de leer un libro.

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