martes, 22 de enero de 2008

Pues nos dieron calabazas.

Hacía ya bastante tiempo que no acudía a algún concierto, al menos en Madrid. Y es que, con todos mis respetos a Medina Azahara, que dieron un espectáculo excelente el pasado 17 de agosto, no es lo mismo acudir al recinto habilitado a tal efecto por las autoridades municipales de Villanueva de los Infantes, que hacerlo a una sala de la capital, cumpliendo debidamente con todo el ritual. Vaya también mi disculpa hacia las autoridades municipales del citado pueblo: fue algo encomiable que volviesen a traer a una banda con cierto renombre después de tantos años.

El espectáculo fue el pasado sábado, 19 de enero, en la sala La Riviera. Hacía allí su parada el Hellish Tour 2007/2008, a cargo de Helloween y Gamma Ray, con Axxis como teloneros. Pensé que una banda como Helloween bien podría llenar recintos más grandes (aunque lo cierto es que se agotaron las entradas), pero en Madrid no hay término medio: o te vas a salas más o menos pequeñas, o ya de ahí saltas a plazas de toros y recintos varios como el Palacio de los Deportes. Cuando llegamos aún no habían abierto puertas. Esperamos a que empezase a avanzar la cola mientras tomábamos unas cervezas. Cualquiera que haya estado en un concierto puede imaginar la excitación de esos momentos previos: la espera, el caminar despacio hacia la puerta…

Axxis comenzó su actuación puntual. De hecho, la gente aún estaba entrando, o haciendo cola para el ropero (como fue mi caso) etc. Los teloneros siempre son los más perjudicados en estos eventos. No sólo tienen que empezar con la gente aún entrando y demás, sino que se nota una calidad de sonido por debajo de la de las bandas principales que no tendrías por qué ser así. Amén de que, por razones obvias, disponen de menos espacio para su actuación.

La banda de Bernhard Weiβ supo hacer muy bien su labor. El genuino cantante, con su actitud y su peculiar estilo a la hora de actuar, animó a la concurrencia. De los pocos temas que tocaron (disponían de poco más de media hora), incluyeron un par de temas de su último disco, Doom of destiny, que presentan en esta gira. Ocasionalente, Weiβ se dirigió a la audiencia en castellano, tirando de chuleta, eso sí. Pero en definitiva, un arranque muy bueno, a tono con el que sería el ambiente del resto del espectáculo.

Gamma Ray no se hizo esperar demasiado y arrancaron ante un público ya entrado en calor. Kai Hansen aún se recuperaba de una gripe y su voz no estaba al cien por cien. Además, desde mi sitio, el sonido de las guitarras envolvía al de la voz. Sin embargo, Hansen hizo unos buenos agudos durante la primera mitad del concierto. Fue entonces cuando invitó al escenario a Henning Basse (Metallium), quien ha estado con los teutones durante sus conciertos en España para arropar al líder de Gamma Ray en las labores de vocalista. Basse cantó algunos temas mientras Hansen descansaba la voz y se concentraba en la guitarra.

La última parte la actuación contuvo los temas más coreables, ideales para que Kai pudiese apoyarse en el público. Rebelion in Dreamland encendió a una audiencia entregada, y después de este clásico vino un auténtico cañonazo: Heavy metal universe. Así que se formó un auténtico “mar de greñas”, salvo por excepciones como servirdor, que lleva el pelo corto… y mi colega Emilio, quien luce un estilo más cercano a Halford. Tras esta canción, Gamma Ray optaron por algo más “serio”, según sus palabras. En realidad, hicieron una versión con guitarras del Walls of Jericho de Helloween que enlazaron con Ride the sky. Finalizaron con Send me a sign, dejándonos a todos con un muy buen sabor de boca para el plato fuerte de la velada.

El parón hasta la actuación de Helloween fue más largo. La banda es conocida por su peculiar iconografía y quisieron lucir una puesta en escena a tal efecto. La Riviera es el sitio idóneo, ya que es de un local que se presta al montaje de este tipo de escenarios. Tras la batería de Dani Löble se podía ver una ruleta igual que la que aparece en la portada del último disco de los alemanes, Gambling with the Devil, además de un inmenso muñeco que había al lado, a imagen y semejanza del charlatán con sombrero de copa y bastón, y que recordaba vagamente al maideniano Eddie.

El repertorio de canciones fue relativamente variado y quizá un poco arriesgado (se incluyeron piezas de larga duración como Halloween y King for a thousand years). Pese a ser la gira de presentación del citado album, apenas se pudieron escuchar un par de temas, como As long as I fall (pegadizo single) o la coreada The bells of the 7 hells. Y es que Helloween es un grupo con una dilatada carrera y tiene ya bien apuntalados los pilares de su trayectoria musical. En bandas así, los discos recién salidos difícilmente calan tan hondo y no siempre conviene tocar muchos temas de éstos a cambio de poder repasar cortes más clásicos.

En otras crónicas se ha hablado de un setlist descompensado. Así, trabajos como Pink bubbles go ape o Chameleon no tuvieron representación, y en cambio se apoyaron más en los dos Keepers y en la etapa de mediados/finales de los noventa (Master of the Rings, Time of the Oath…), cuando confluyó en la banda la formación más estable, con Roland Grapow a la guitarra y Uli Kusch a la batería.

Sin embargo, los nuevos miembros supieron ganarse al público con creces. Dani Löble protagonizó un espectacular solo que dejó bien clara su calidad a los tambores. En medio del solo hubo tiempo para un número cómico en el que Deris, Grestner y Groβkopf se transformaron en barbudos enanos que con voz de pitufo interpretaron Smoke on the water… hasta que Weikath se cansó y decidió aniquilarles con una metralleta de plástico. Por su parte, Sascha Grestner hizo una gran labor en la guitarra solista y se ganó muy bien al público. Personalmente, me quedo con la ejecución de King for a thousand years con una guitarra de doble mástil.

Andi Deris ofició de perfecto maestro de ceremonias. El carismático cantante tiene una baza a su favor, y es que se maneja bastante bien con el castellano. Resultó muy cercano al público y supo animarnos muy bien. Deris no sólo canta, sino que actúa, interpreta las letras, y transmitía no sólo con la voz sino con su lenguaje corporal. Hizo un notable trabajo en las labores de vocalista, alcanzando buenos agudos. Me sorprendió su forma de interpretar los temas antiguos, que originalmente cantaba su predecesor Michael Kiske. Se defendió bien y le encontré más “atrevido” a la hora de cantarlos si lo comparamos p.ej. con las versiones que aparecen en High Live.

Se ha calificado a Helloween como los inventores del happy metal, y eso quedó bien patente en el ambiente que se percibía en el escenario, en la actitud desenfadada y la complicidad con el público. Tras una primera parte de la actuación regresaron con un bis en el que comprimieron algunos temas en un medley francamente estupendo. Deris apareció con chaqueta de lentejuelas (si lo hubiera visto José Luis Moreno lo ficha seguro) y sombrero de copa, y tras la intro de Perfect Gentleman sonaron I can, Power, Perfect Gentleman (esta vez las estrofas principales)… hasta acabar con la última parte de Keeper of the seven keys.

Nueva retirada del grupo. Sin embargo, los que habíamos espiado las crónicas en otras ciudades sabíamos que nos aguardaba un fin de fiesta espectacular. Y así fue: la banda regresó nuevamente, pero esta vez acompañados por todos los miembros de Gamma Ray, a excepción de Dan Zimmerman, y juntos tocaron dos famosísimos temas de los “Keepers”. Un total de ocho personas en el escenario, un batería, dos bajos, cuatro guitarras y un cantante interpretaron Future World y I Want Out. Deris y Hansen se alternaron a las voces, aunque el primero tuvo mayor protagonismo y destacó más (al fin y al cabo, Hansen también estaba concentrado en la guitarra). Un apoteósico final que fue la conclusión de más de cuatro horas de espectáculo.

Sobreviví íntegro a la prueba. Me quedo con un estupendo sabor de boca. Como siempre, lo peor es que nos tengan que desalojar antes de las doce, ya que al ser en sala, a esa hora comienzan la sesión de noche. Vale, estupendo para los que vayan en transporte público, pero es una política que no comprendo. A Madrid le hacen falta salas para conciertos.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, quejas, sugerencias e insultos en general)

jueves, 3 de enero de 2008

Feliz año nuevo, por fin.

Y no lo digo porque tuviese más o menos ganas de cerrar el 2007, que ha sido un año bastante bueno para mí, sino porque con la llegada del nuevo año, o mejor dicho, con el fin de la Nochevieja, las navidades pueden darse por terminadas. Queda la noche de Reyes y eso, pero lo cierto es que de las dos semanas aproximadamente que duran estas fiestas, la más intensa con diferencia es la que va del 24 al 31, al menos de cara a la brasa que dan las televisiones y demás, que se empeñan en meternos la Navidad por las mismas orejas.

Imagino que con el primer párrafo ya habréis adivinado que las navidades no me entusiasman. Qué le vamos a hacer. Pertenezco a los últimos coletazos de la generación X, es decir, soy apático, carente de valores y todo eso. El hecho de haber crecido en una ciudad dormitorio en un momento histórico en el que coincidió una importante inmigración interior con la transición a un sistema democrático y aconfesional contribuyó a que las tradiciones, la religión y demás historias no hayan calado demasiado hondo en mí. Por tanto, no le encuentro mucho sentido a una fiesta que celebra el nacimiento de un dios en el que no acabo de creer (de su Iglesia mejor ni hablamos). Pero en fin, que no le puedo ir diciendo a la gente en lo que tiene que creer o dejar de creer, igual que no le puedo decir a la gente que deje de ver de una vez la maldita tele.

La Navidad, independientemente de su origen o su intención inicial, es una de las festividades más arraigadas y globales (¿debería decir globalizante?), y a día de hoy, posee su propio sistema de ritos y costumbres más allá de los puramente cristianos. Y resulta curioso que cuando se habla de estos temas, casi todos están en desacuerdo con este o aquel aspecto de la Navidad: comidas de empresa a las que la gente va por compromiso, comidas familiares que todo el mundo odia, regalos comprados por obligación (y que luego la mitad los devuelven), macrofiestas de añonuevo que se preferirían evitar… Pero el caso es que todo sigue año tras año.

Cada uno vive estas fiestas a su manera, y el que las disfrute está muy en su derecho de hacerlo e incluso me alegro por esa persona. Por resumir, lo que me incomoda de la Navidad es que muchas cosas tienen que ser así “porque es Navidad”. Es decir, tener que hacer cosas que podría hacer perfectamente en cualquier momento del año, o aún peor, padecerlas.

En navidades parece una obligación ser feliz. Y dado que estas son las fechas para el consumismo, pues nada mejor que vender felicidad, da igual que seas fabricante de perfumes o de Coca-Cola. Es triste el concepto tan limitado de felicidad que tienen las marcas y los medios de comunicación en general. No somos más felices por comprar más cosas, ni por reunirnos a cenar con familiares que apenas vemos o con compañeros de trabajo con los que no tratamos. Muchas veces, la felicidad, o un estado parecido a ella, es mucho más compleja que esos comportamientos modélicos. Yo puedo ser feliz con darme una vuelta por Madrid y comprarme algún libro o disco. Y es difícil que las navidades me hagan felices si cuando voy a los grandes almacenes a comprarme algo tengo que soportar unas aglomeraciones y unas colas de aúpa.

El cambio de año es quizá el rito que tiene algo más de significado para mí, eso sí, no porque me haga ilusión comerme las doce uvas (cosa que nunca consigo) junto a Ramón García y su capa, o porque me apetezca especialmente salir esa noche. Cambiar de año es una oportunidad para hacer revisión y balance de lo hecho durante los últimos doce meses, y para marcarse nuevos rumbos, metas y propósitos para los doce siguientes. Y como yo, esta barrera psicológica del 31 de diciembre la aprovecha mucha gente. El problema es que solemos tener poca memoria, y en abril (y estoy siendo generoso) nuestros buenos propósitos están en el cajón del olvido. Y otro gran problema es que muchos de esos buenos propósitos vienen prefabricados igual que la felicidad de la que hablaba antes. No vamos a ser mejores personas por perder un par de kilitos (kilos que por cierto hemos cogido al seguir la tradición de comilona tras comilona) o por dejar de fumar. ¿Hemos probado a mirar realmente en nuestro interior y examinar si estamos satisfechos y orgullosos con la vida que hemos llevado estos doce meses? ¿Cuánta responsabilidad tenemos en el hecho de no tener aún pareja, trabajo, o cualquiera de esas cosas que hemos de tener para tener una presunta vida feliz e ideal?

Por supuesto, no faltan los buenos deseos para los demás. No está de más que estos días sean excusa para recordar a los que no tenemos tan cerca y aprovechar para mandarles un correo electrónico o un mensaje al móvil, o hacerles una llamada. Eso sí, siempre que sea un gesto sincero y no un acto de compromiso (volvemos a lo mismo). Valoro más un simple mensaje con cuatro palabras que alguien se haya molestado en escribir a la más espectacular de las postales electrónicas. Los que me tengan agregados en el messenger ya habrán leído que estaba harto de felicitaciones navideñas. ¿Qué os esperáis si ya de por sí le tengo aversión a las cadenas de Power Point? Sinceramente, no le veo el mérito a escoger una animación cursi y enviar un enlace a un destinatario de correo. ¡Ay, qué mal aplicado está el canon de la SGAE! Eso sí, y para ser justos, he de decir que algunos amigos me enviaron cosas escritos por ellos mismos.

En fin, que ya sólo queda un trago por pasar para que terminen las fiestas de este año. Veremos los reportajes de siempre en los informativos, y el día siete nadie recordará que ha sido Navidad. Estarán todos hablando de las rebajas. Si dinero no tenemos, pero tonterías…

mighty_eldarion@hotmail.com

martes, 18 de diciembre de 2007

Frikis reunidos, S.A.

Bien, hace ya tiempo de esto. Está claro que a este blog no le podemos dar el premio al contenido más actual. Si a pesar de todo queréis saber qué tal mi andadura por la pasada edición de Expocómic hace un par de semanas, os invito a leer esto.

El despertador sonó poco después de las ocho. Para ser un sábado, era demasiado temprano. Y aunque no había llegado tarde la noche de antes, entre unas cosas y otras creo que dormí unas seis horas. Menos de los que acostumbro, eso desde luego. Estrenábamos mes y yo ya tenía preparado (menos mal) el Abono Transporte. A las nueve y media más o menos ya esperaba el autobús. Expocómic está en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo, por lo que desde mi casa tengo una combinación bastante buena para llegar: autobús hasta Opañel u Oporto (a elegir), y allí coger la línea 6 de nuestro ya-no-tan-excelente Metro de Madrid. El sitio está cerca y ahora el acceso no es una aventura a través de las obras de la Avenida de Portugal como lo fue el año pasado.

Así pues, allí estaba yo, en el autobús, con mi inseparable maletín, y enviándole un mensaje a Vero (podéis visitar sus blogs pinchando los banners de la derecha) avisando de que llegaba tarde. Bueno, en realidad yo nunca llego tarde: lo mío es un elegante retraso de 15 minutos, que llegar puntual no está in. La idea de meterme en un recinto no demasiado grande para andar pasito a pasito viendo stands entre la multitud no me motivaba demasiado, y es que las multitudes ya no me entusiasman como antaño. Vamos, que Expocomic reunía todos los ingredientes para querer rehusar una visita por mi parte. Pero en cambio, tenía algunos atractivos, como ver a los frikis (palabra que escribo con todo mi cariño y no en plan despectivo) disfrazados de personajes de cómics y series manga, que me sonaban levemente pero que no siempre era capaz de identificar. Y sobre todo y motivo principal, hacía su primera visita oficial a Madrid la ilustradora Victoria Francés, autora de gran valor simbólico para mí por ser el primer UDELV que apareció en la red. No podía perderme la oportunidad de verla en persona, y es que de las pocas cosas que he aprendido por experiencia, es que no hay que dejar que los sueños se queden ahí, como meros sueños, sino que hay que hacer algo por convertirlos en realidad.

Poco antes de las diez y media ya estaba dentro del salón. Di una primer vuelta de reconocimiento, familiarizándome con el lugar, la distribución, etcétera. En seguida encontré a Vero y el grupo con el que iba, más numeroso conforme avanzaba la mañana. Dado que no tenía intención de rebuscar algún número descatalogado o rareza en el mundo del cómic, y que las cuatro colecciones que compro habitualmente las encuentro cómodamente, decidí asistir a algunas de las charlas, mesas redondas o como las llamasen, y así no estar dando vueltas durante las dos horas que quedaban para la firma.

La primera de ellas fue acerca de la historia no oficial de Spiderman. De los cinco o seis ponentes conocía a Julián Clemente, que comenta las colecciones Marvel que edita actualmente Panini. No hubo preguntas, y la única cuestión que me rondaba fue respondida implícitamente durante la disertación que mantuvieron. Por lo demás, una conferencia entretenida a la que se le habría podido pedir mucho más, especialmente al tratarse de adultos.

Con tiempo aún hasta la sesión de firmas, hice algunas rondas más por el recinto, en las que tomé algunas fotos de los disfraces que más me llamaron la atención. He de decir que todos los chicos y chicas que habían acudido con algún disfraz se portaron estupendamente y posaron todas las veces necesarias para que los asistentes (periodistas, bloggers, simples aficionados o meros curiosos) pudiesen hacer las fotos. Esto incluye a los soldados de asalto, que eran parte del personal de la organización, y que mostraron una auténtica actitud de stormtrooper en cuanto a las poses.

Soldados de asalto Spidey echando un descansito

Se acercaba la hora y decidí separarme nuevamente del grupo de Vero para acudir a la conferencia que había en el mismo escenario de antes, en el que comenzarían las firmas cuando ésta acabase. Se hablaba esta vez sobre la situación del pequeño cómic en la industria y lo difícil que lo tiene ante las grandes franquicias, como sucede en otras muchas industrias culturales. De la mesa conocía a Pere Oliver, al que una vez le planteé un pequeño proyecto creativo junto con un amigo. Fue una ponencia más seria en general que la anterior y plagada de buenas intenciones.

Mientras estaba en la charla, vi que Vero y algunos de los demás ya esperaban sentados allí. Me fijé entonces en que algunos fans se arremolinaban en torno a una pequeña mesa de la organización. Me acerqué a preguntar y me enteré de que para la firma había que apuntarse. Vamos, pedir la vez. Y a mí me dieron el 21. Avisé a Vero para que cogiese número y seguimos esperando mientras iba terminando la charla, nerviosos por cómo se organizaría la cola, y si ese número que nos habían dado iba a ser garantía de un puesto en la fila. Despejaron la mesa del escenario y empezaron a prepararla para la firma de Victoria Francés y otros autores (de los que destacaba Carlos Pacheco). Los tiempos se ajustaron mucho y fue inevitable un retraso mientras se ponía todo en orden. Se organizaron las colas, nombrando a la gente apuntada para cada autor. Fue quizá el menor de los males. Todo eso hizo perder algo de tiempo. De haberse podido organizar en un buen sitio con el tiempo suficiente, y no con otro acto que terminaba justo a la hora que empezaban las firmas, habría sido ideal. Pero así quedó un tanto apresurado.

Total, que allí estaba yo, con veinte fans delante ansiando una firma (y a saber qué más) de Victoria Francés. La organización había explicado que durante una hora aproximadamente los autores harían dibujos, y que a partir de ahí sólo firmarían, con el fin de que pudieran conseguir al menos la firma todos los fans posibles. Las colas más concurridas eran las de Victoria y las de Pacheco, ambos autores en sendos extremos de la mesa. No me pasó por alto la enorme diferencia entre el fan medio de uno y otro dibujante. Durante la primera hora no avancé mucho. Los fans pretendían que les dibujase en más de un libro, le daban algunos regalos, hablaban con ella, y no faltaban las fotos. Algunos incluso llevaron imágenes impresas u hojas en blanco. Y una cosa es que los Camela firmen discos del top manta, pero aquello era surrealista. Mientras tanto, tiré las primeras fotos a Victoria, pude relajarme con la tranquilidad de que tenía el sitio asegurado, y dejé el abrigo al cuidado de Iván, que aguardó pacientemente sentado mientras duró la firma.

Unos disfrazaos, aunque no sé de qué Victoria Francés, echando una firma
La foto de rigor con Victoria Bressend, radiante ella

Pasada esa primera hora de dibujos, el ritmo de la cola se incrementó notablemente. El revuelo detrás de mí aumentó y Vero y el resto de chicas me contagiaban los nervios. Le encomendé a Vero sacarme una foto con Victoria. Llegó finalmente mi turno y le entregué a Victoria el número dos de Favole para que lo firmase. No sabía muy bien qué decir, no me gusta adoptar el rol de fan histérico (que a mis años ya no me pega) y hacer la rosca no es mi estilo. Le entregué, eso sí, un CD con el UDELV que le dedicamos hace ya más de un año. Ella estuvo muy cordial en todo momento, accedió a la foto de rigor y se despidió sin perder la sonrisa.

Tras recibir la firma me quedé en los aledaños del escenario, junto con el resto del grupo, que bajaban de la tarima libro en mano. Tomamos algunas fotos más. En mi caso, además de fotografiar a Victoria también saqué algunas fotos de Bressend, que causó sensación con su capa y capucha, caracterizada como Ebony. La firma se prolongó varios minutos depués de las dos de la tarde (supuesta hora tope), y sólo los fans más rezagados de Victoria y de Carlos Pacheco seguían allí a la espera de alguna firma.

La mañana había resultado larga y bastante agotadora. Hablé con Vero acerca de lo que pensaba hacer por la tarde. Me hubiera gustado quedarme a la firma e incluso participar en la entrevista, pero había que esperar demasiado. Me despedí de todos, esperando no tener que aguardar a una nueva edición de Expocómic para encontrarnos de nuevo. Y así, tras el madrugón, pagar la entrada y hacer más de una hora de cola, volví a mi casa con un libro firmado, unas pocas fotos en la cámara, y un breve encuentro en la memoria.

Mereció la pena.

La próxima entrada será ya cuando arranque el 2008: felicitaciones para el año, lista de buenos deseos y puede que alguna novedad. Hasta entonces, ya sabéis: no dejéis de leer un libro.

Comentarios, sugerencias, peticiones e insultos en general a:

mighty_eldarion@hotmail.com

lunes, 10 de diciembre de 2007

Señales de vida

¿Qué tal, muchachada?

La otra vez, en verano, cuando me quedé sin programas para poner, también dije que iría dejando algún post y que mejoraría el aspecto del blog etc. etc. Luego me tiré un mes sin poner nada nuevo y me fui de vacaciones otro mes.

Bien, esta vez no va a pasar lo mismo. Como veis, sigo vivo, aunque no sea una noticia muy entusiasmante. Y si habéis mirado el blog hace poco, habréis notado que hice un par de retoques en los menús de la derecha. He quitado los nombres de Botón izquierdo y Botón derecho. La idea me resultó original para denominar los enlaces a otras páginas por un lado y las descargas por otro (ya sabéis, botón derecho del ratón y opción guardar destino como...), pero al fin y al cabo los servidores donde dejo los archivos son enlaces a descargas directas y el botón derecho no tenía mucho sentido. En su lugar, he optado por usar otros nombres.

Botón izquierdo ha pasado a llamarse Blogs interesantes (...), ya que en esta sección las páginas enlazadas son otros diarios cibernáuticos. Algunos enlaces vienen hasta con banner y todo. Puede que posteriormente incluya otra sección similar para páginas web que no sean blogs, como pueda ser la Wikipedia o algo similar.

Por lo que respecta a Botón derecho, ha quedado separado en dos secciones. Por un lado están las descargas de UDELV, y por el otro, las novelas de Vade Retro! Los archivos están ahora ordenados en orden alfabético, y he quitado el acrónimo UDELV al principio de cada programa porque lo consideré redundante.

Además, hay un menú con enlaces directos a los post más recientes, parte del archivo con todas las entradas ordenadas por meses. De todos estos cambios, la reforma se ha hecho por dentro y por fuera. En lugar de usar la edición fácil de blogger, me decanté por el código html para controlar ciertos aspectos: así, los enlaces a otras páginas se abren siempre en ventanas nuevas para que no perdáis de vista este blog (es una de mis costumbres a la hora de "diseñar" webs).

Pues nada. Espero colgar dentro de poco un post hablando de mi visita a Expocómic, donde conocí personalmente a la ilustradora Victoria Francés, madrina de facto del programa. Algunas de las fotos que tomé las podéis ver en el blog que Verónica B.B. tiene dedicado a esta ilustradora. Espero poder poner algunas más en la entrada.

Hasta entonces, os hago las recomendaciones de siempre: que no seáis muy malos y que pongáis un libro en vuestra vida.

Por lo demás, ya sabéis donde encontrarme. Saludos.

domingo, 25 de noviembre de 2007

El bueno de Alex: ración de fruta para niños hiperactivos.

El juego de palabras más rocambolesco para hacer referencia a un libro no menos extraño: La naranja mecánica. La novela más recordada de Anthony Burgess fue la escogida para grabar el que hasta ahora es el último programa de UDELV del que dispongo. Grabamos este último programa (por el momento) el 30 de septiembre, por lo que debió de emitirse el jueves 4 de octubre. Como sabéis, mis queridos lectores barra oyentes, vuestro humilde servidor estaba subiendo esos starrios programas de verano, para que pudieseis descargarlos, oírlos y estrujaros los rasudoques con los ingeniosos comentarios de David y míos propios.

El libro que hemos traído para esta ocasión es realmente joroschó. Como he anticipado antes, hablo de La naranja mecánica, una novela de Anthony Burgess, que nadie, o casi nadie recordaría, de no ser por la versión cinematográfica que realizó Stanley Kubrick en 1972, diez años después de la publicación del libro. Seguramente, mis queridos lectores barra oyentes, habréis videado esa película aunque nunca hayáis tenido el libro entre vuestras rucas. Si sois de la inmensa mayoría que tan sólo conocéis la versión en cine, permitidme el consejo de que leáis la novela. Y es que aunque el filme es fiel en el argumento (salvo por esos detalles sin importancia, algo inevitable en una adaptación) a su inspirador relato escrito, lo cierto es que el libro, cuando llegó a Estados Unidos (la edición original es británica) fue mutilado. El editor norteamericano le dijo a Burgess que el último capítulo era una traición al argumento y a la obra, y fue eliminado. Kubrick, rodó la película basándose en la versión estadounidense del libro, y eso que la producción también era británica. No se sabe si lo hizo por desconocimiento de la edición completa o porque prefería el significado de la edición yanki. Pero me adelanto a los hechos…

El argumento de este libro es la historia de Alex, un chico que pasa su tiempo en compañía de sus tres drugos ejerciendo toda la violencia de la que es capaz: robos, atracos, palizas, violaciones… hasta que finalmente es encarcelado y sometido a un tratamiento en el que es condicionado para que se vea incapaz de hacer actos violentos, ni siquiera poder contemplarlos (con el agravante de que en este tratamiento también desarrolla un malestar al oír música clásica, ya que la asocia con la violencia al ser la “banda sonora” de este singular tratamiento conductista). De vuelta en el mundo real, es incapaz de integrarse y sufre desde la posición del más débil, hasta que la situación se hace insostenible… el último capítulo de la edición inglesa (el que no aparece en la película) es una suerte de epílogo en el que Burgess transmite su particular moraleja: una defensa del libre albedrío, de la elección voluntaria entre el bien o el mal. Y que, en definitiva, la edad cura muchos males. Si queréis saber más diferencias entre el libro y la película, os sugiero que curioseéis la Wikipedia entre otros sitios web. Si os atrevéis con el inglés, podréis enteraros de más detalles.

Argumento aparte, el libro está relatado en primera persona. Se ambienta en unos futuristas años 90, en Londres. Como curiosidad, destacar el uso del vocabulario nadsat, una jerga específica de los jóvenes (que he emulado tímidamente en los párrafos anteriores) cuyas palabras provienen de lenguas eslavas, particularmente el ruso, y que se asemeja a la jerga rimada Cockney usada por las clases populares inglesas. Burgess (al que David llama de mil maneras en el programa) tenía facilidad para los idiomas: no sólo introdujo esos extranjerismos sino que en la edición española dio su consejo para su castellanización más apropiada. Nos hacemos eco también de la película, por supuesto.

Además del Vida y milagros, tenemos un Informativo insólito bastante cortito debido al ajuste de tiempos, en el que sólo damos dos noticias. Y este ajuste de tiempos se debe a que el relato del Érase que se era venía en audio y duraba más de lo que pensábamos en un principio. Se trata de un cuento titulado “Panocha”, escrito por Manuel Enríquez, de la Escuela de Perros Guía de Madrid, y del que ya leímos otra historia en el programa sobre El perfume. Como en la anterior ocasión, la encargada de su lectura es su esposa Teresa Quintana, y la música de fondo corre a cargo de Mozart.

El resultado final: un programa un pelín más largo de lo habitual (espero que eso sea algo bueno para vosotros) y en general bastante entretenido, con una gran calidad de contenidos en todas las secciones. Como despedidad temporal no está nada mal.

Así que nada. A partir de ahora las entradas serán menos frecuentes, pero con la entrada del año confío en tener al menos algún programilla nuevo con el que obsequiaros. Mientras tanto, no olvidéis leer mucho y pasaros por el blog ocasionalmente. Si hay novedades sobre la conversión de este blog en página web ya os iré avisando.

Pues nada más. Hasta la próxima, y como decimos por aquí, que se dé bien. Os dejo la ficha del libro como es costumbre. Ya sabéis que las críticas, insultos, sugerencias, e incluso los halagos, los podéis mandar a mighty_eldarion@hotmail.com. O también dejarlos en los comentarios.

Hasta la vista.

La Naranja Mecánica

  • Título original: A Clockworck Orange.
  • Autor: Anthony Burgess. © 1962
  • Edición española: Ediciones Minotauro, 1976.
  • Edición comentada: Minotauro, 3ª edición (1998), 4ª reimpresión (2002). Incluye una introducción de Burgess (1986) y el capítulo 21 (ed. Británica. Hasta entonces, la edición española era traducción de la norteamericana).
  • Nº páginas: 201+12 de la introcucción (incluido el vocabulario nadsat). Formato bolsillo, tapa blanda.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Preludio de una pausa.

Los domingos son días extraños. Un volátil puente entre el agotamiento del sábado, que intentamos disfrutar a tope, y el odioso lunes y la vuelta a la rutina. Unas últimas horas de descanso que según el caso podemos disfrutar para relajarnos o ya ir poniéndonos de mala leche pensando que acaba el fin de semana y empieza una nueva semanita. A algunos les llena el fútbol. A los que somos radicalmente opuestos a ese deporte barra espectáculo barra negocio, este domigo tenemos un día tranquilo en el que la programación no se satura de la información de la Liga y en los bares se puede hablar sin tener a toda la concurrencia vociferando por una falta mal pitada.

En el caso del blog, los días que no hay programa son también extraños. Cuando tengo un programa preparado la entrada está clara, hay que hablar de él, aunque tarde más o menos tiempo en escribir el post. Las otras entradas son más difíciles de decidir, lo que convierten al domingo en un día aún más extraño, conmigo sentado al teclado pensando en qué contar. Hace tiempo que no saco a colación las novelas, pero creo que ya las trillé bastante en su momento. El mundo a mi alrededor me provoca mil reflexiones que al final se quedan perdidas en mi cabeza. Si empezase a ponerlas aquí, correré el riesgo de convertirme (por vanidad) en un columnista. Una gran tentación, sí señor. Y hoy habría sido un buen domingo para empezar, con temas tan jugosos como el “¿Por qué no te callas?” del Rey, o la separación (perdón: cese temporal de la convivencia matrimonial) de la Infanta Elena.

En fin, para convertirme en periodista de opinión ya habrá tiempo. Hoy tengo tema para la entrada de hoy, y es que me queda tan solo un programa en reserva para colgar en el blog. La próxima semana pondré el que por el momento será el último programa de UDELV, dedicado al escritor Anthony Burgess y su novela La naranja mecánica, famosa por la adaptación cinematográfica de Kubrick. Después… la incertidumbre.

UDELV se graba esporádicamente, salvo en verano que podemos hacer una temporada regular. En principio, todo apunta que será en navidades cuando podamos grabar un nuevo programa (toquemos madera). Por lo general, las temporadas que no se graba UDELV nos dedicamos, o al menos yo me dedico, a pensar sobre el programa en sí. Cuando tienes un programa cada semana la preocupación es qué autor escogemos, qué noticias se traen, qué relato tenemos para esta vez y demás. Cuando no hay indicios de nuevas emisiones uno se pone más filosófico y reflexiona sobre el programa en general, si le falta esto o le sobra aquello. He pensado en el trabajo que estamos haciendo David y yo en “Un día en la vida” y hay asuntos por discutir cuando nos reunamos los dos.

Aprovechando el parón de las emisiones, me gustaría avanzar con proyectos paralelos (o complementarios) al programa propiamente dicho. Los contenidos de este blog son propios, y estoy pensando en registrarlos (novelas incluidas) como licencias Creative Commons. También me gustaría convertir todo esto en una web: un dominio .es o similar, un diseño que no dependa de plantillas y un alojamiento permanente de los contenidos sin tener que estar día a día pendiente de si los servidores funcionan bien o han borrado los ficheros. Hasta que esa web se convierta en realidad pasará algún tiempo. Mientras tando, podéis escribirme o dejar un comentario diciéndome qué se podría quitar o poner de una futura página de Un día en la vida.

Así que por hoy me despido hasta la próxima, hasta ese último programa en reserva que podréis escuchar la semana que viene. Después de eso, la frecuencia de las entradas se verá reducida, aunque espero no dejar abandonado el blog. Parece que se avecinan cambios, y eso es algo positivo. Y es que a muchos de nosotros nos esperan nuevas etapas en la vida…

Mientras tanto, como digo siempre, poned un libro en vuestro día a día.

Saludos.

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias e insultos en general)

lunes, 12 de noviembre de 2007

La alegría de la huerta.

Y es que con la novela que traemos esta semana, muy difícil resultaba ponerle un buen título a esta entrada, al menos sin que lo tachasen a uno de macabro o algo peor. Estoy hablando con la novela debut de Jeffrey Eugenides titulada Las vírgenes suicidas (que si quieres).

El programa que hoy colgamos en el blog supuso el cierre de la temporada de verano 2007 de UDELV. Lo hicimos el mismo día 31 de agosto, en riguroso directo, como tiene que ser, y para variar ajustamos bastante bien los tiempos. Abandonamos las estructura de los monográficos (que demostró resultar agotadora, al menos para mí) y recuperamos la forma más clásica del programa, con sus tres secciones y sus músicas habituales.

Vida y milagros, como ya he adelantado, estuvo dedicado al escritor norteamericano de origen griego Jeffrey Eugenides. Este autor contemporáneo irrumpió con fuerza en el panorama narrativo con Las vírgenes suicidas en 1993, y se toma su tiempo para escribir, ya que su segunda novela, Middlesex, apareció nueve años más tarde, aunque eso sí, a falta de un pan bajo el brazo, como vienen los niños, Middlesex obtuvo el premio Pulitzer de novela. En cuanto a Las vírgenes suicidas, multiplicó su fama a raíz de la adaptación cinematográfica rodada por Sofia Coppola. Se trata de una película que captó muy bien la esencia del libro y transcribió con fidelidad el argumento y la forma narrativa. Entre sus intérpretes podemos destacar a James Woods y Kathleen Turner en el papel del matrimonio Lisbon, Kirsten Dunst en el papel de Lux, una de las hermanas Lisbon, o la colaboración de Danny DeVito.

En cuanto al argumento, se basa en el suicidio de cinco hermanas, de edades comprendidas entre los trece y los diecisiete años, en un periodo inferior a dieciocho meses. Esto llama la atención de los protagonistas del libro que, fascinados por el misterio de las hijas del matrimonio Lisbon, intentan reconstruir los hechos cuando son ya adultos. El resultado es el retrato de una época y de una forma de vida. Las enigmáticas hermanas Lisbon, convertidas poco a poco en prisioneras de su propia casa, dan pie a una narración muy interesante, narrada en primera persona del plurar, sin que lleguemos a saber quién de entre los chicos es el narrador de los hechos. Una lectura cuanto menos recomendable.

El Informativo insolito llegó tras la primera sección, cargado como siempre de noticias curiosas, divertidas e interesantes. En esta ocasión podemos hacernos eco de los avances con una sorprendente pila que es tan fina como una hoja de papel y que ofrece múltiples ventajas. El conejito de las Duracell está temblando de miedo. También hay otras como el desventurado periplo de un ladrón, que tras fugarse de la cárcel se perdió por la ciudad y fue a preguntar a un policía que no estaba de servicio en esos momentos.

Tras unas semanas de ausencia, volvió la sección Érase que se era, la parte más difícil de mantener ya que dependemos de la generosidad de nuestros oyentes. Por suerte, nunca faltan los amigos para echar una mano. Acorde con el tema del programa, el relato de esta semana habla de una muerte anunciada. Nexus, a la que de vez en cuando se la puede leer comentar las entradas de este blog, me cedió uno de sus escritos, que leí con toda la diligencia que pude. Al acabar nos despedimos formalmente de la audiencia ya que no sabíamos cuándo íbamos a volver.

Al final, nos quedó un programa bastante majo, y sin ir apurados de tiempo. Como anécdota, y aunque no lo podréis oír, tuvimos que meter una cuña antes del Informativo, lo que supuso la primera inclusión de publicidad en la historia de UDELV, que yo recuerde.

Pues como digo, la temporada se cerró con este programa. Apenas un mes después, pudimos grabar un nuevo espacio, que se emitió a primeros de octubre. Lo podréis escuchar en un par de semanas, como siempre. Después, a mí no me quedan más programas por el momento, así que ya veré cómo continuar el blog. Os lo contaré la próxima semana, si se tercia.

Hasta entonces, y como siempre decimos.

¡Que se dé bien!

mighty_eldarion@hotmail.com (comentarios, sugerencias e insultos en general)

Las vírgenes suicidas

  • Título original: The Virgin Suicides.
  • Autor: Jeffrey Eugenides.
  • Año de publicación: 1993.
  • Editorial española: Anagrama, Panorama de Narrativas, 1994. Barcelona.
  • Edición comentada: Compactos Anagrama. Nº 21, Segunda edición, 2004.
  • Nº de páginas: 230 aprox.