domingo, 4 de febrero de 2007

Vade Retro! Así empezó todo.

Empecé a escribir Vade Retro! durante el último curso de instituto. Eso lo sitúa en febrero de 1998. Había terminado recientemente un relato más o menos largo y me embarqué de inmediato en una nueva historia que, si todo salía bien, se convertiría en mi primera novela. La empresa me llevó unos 15 meses, hasta julio de 1999, justo antes de irme de vacaciones. Por desgracia, soy lento escribiendo.

La idea surgió… no sé. Se me ocurre un tema y si persiste en mi cabeza lo desarrollo, con personajes, situaciones, etc. Por entonces se empezaba a hablar de la llegada del nuevo milenio y leyendas varias. Los demonios y vampiros son temáticas que me atraen mucho y por entonces leía algunas cosas sobre esos asuntos. Era lo que me rondaba la cabeza (aparte de la salidez normal de un chaval de dieciocho años), y lo plasmé con paciencia en una novela corta. Otro día hablaré de mis métodos a la hora de escribir.

Así que ahí estaba con diecinueve años recién cumplidos, acabado el primer año de carrera, y una historia bajo el brazo que a la sazón me parecía el best-seller del año, y que cada vez que la leo (procuro hacerlo poco, mi educación me impide leerme a mí mismo) me abochorna un poquito más. ¡Pero oye! Tenía menos de veinte y la verdad era que algunos pasajes estaban bastante bien, aunque otras cosas podrían haberse pulido un poco.

Mandé la novela a un concurso de una editorial. Ya la conocía y había tenido algún contacto con ella. ¿La respuesta? La de siempre: que no había ganado pero que la novela había sido seleccionada para su publicación y demás. ¿La pega? Era autoedición. ¡Claro que me la publicaban! Pagaba yo. Me costó tiempo decidirme, pero me animé. Esas editoriales-estafa se aprovechan de autores noveles y les hieren en su punto más débil: ese puntito de vanidad y necesidad de oír buenas críticas. Todo fueron alabanzas: Alfredo, me alegro de que nos hayas llamado, tenía especial interés en tu novela… Y yo con el ego en casa de mi vecina de arriba de lo subido que estaba.

Me enviaron el contrato y todo fue muy bien… la primera semana. En seguida me llegó una prueba de corrección, donde detecté algunos fallos, y gordos, por mi parte. Pero al menos, parecía que era una editorial seria y se me pasó un poco el miedo a que se tratase de una estafa. Qué equivocado estaba.

Después de devolver la prueba corregida y abonar religiosamente la totalidad de los costes de edición, la editorial (Jamáis, de Sevilla, para más señas) se desentendió bastante del tema. Cesaron los contactos y tuvimos que estar (mi familia y yo) insistiendo continuamente. Durante un tiempo me entretuvieron con la tarea de conseguir un prólogo, que resolví acudiendo a un profesor de mi facultad. Después tuvimos que insistir hasta que me mandaron la portada. Para la portada había mandado una serie de motivos, en concreto unas fotos de la localidad donde trasncurre la novela, y unos bocetos de uno de los personajes. Todo ello, repito, bocetos, es decir, para dar una orientación. Finalmente, me enviaron una portada que consistía en una de las fotos, puesta a capón, con el título de la novela y demás. Cutre, con una mala composición y poco apropiada para el género, pero en vista de la situación, la di por válida.

El libro salió por fin a finales de diciembre de 2001 o principios de enero de 2002. El precio está en pesetas: 1700, que son 10,22€ al cambio. El prólogo que envié no aparece porque eso tendría que haberlo mandado antes de las pruebas de corrección. Qué patético. La presentación en Sevilla se canceló, y la que hice en Villanueva de los Infantes no fue organizada por la editorial. Se hizo a principios de agosto, dentro de unas jornadas literarias.

Fueron mis quince minutos de fama. No puedo negar que acudió mucha gente, y las ventas allí estuvieron bien. Más vendido que un libro obligado por los profesores en el instituto. Pero eso fue todo. Aparte de esas ventas y algunos ejemplares en Leganés, casi nada.

Para conseguir que me pagasen los derechos de autor (muy generosos, eso sí, para algo el libro lo había pagado yo) tuvimos que estar también insistiendo. Finalmente recibí el pago del primer año y después el contrato expiró, y la editorial fue demandada, esta vez sí, por estafa. La denuncia la pusieron un colectivo de autores que, como yo, habían firmado un contrato, pero no llegaron a ver sus obras publicadas.

La segunda parte de Vade Retro! tardó aún más en ser escrita. Es más larga, sí, pero con todo, si echo cuentas, me sale que he ido aún más lento. Cuando por fin la terminé, tenía la segunda parte de un libro que había vendido poco más de cien ejemplares, pero cuyos lectores aún me demandaban. ¿Intentar otra edición? No podía buscar otra editorial, la solución sería autoeditarme nuevamente y… eso cuesta dinero, un dinero que no tengo. Hay cosas que me gustan de esta segunda parte. Es más madura en algunos aspectos. Quizá adolezca de un poco de falta de continuidad. Tardé mucho tiempo en escribirla, a ritmo irregular, y perdí la perspectiva. Habrá tramas que se alarguen demasiado, y otras que parecerán precipitadas. Y el final no le gusta a muchos, pero es lo que tenía pensado desde un principio. Peliculero, sí, pero… ¡esto es una novela sobre demonios, qué más queréis!

Distribuirlo electrónicamente tampoco es la panacea, pero algo es algo. No me quedaban fuerzas para emprender nada mejor. Y en vista de que el contrato de la primera parte había expirado y volvía a tener todos los derechos, decidí distribuirla también. Puede que no les hiciese gracia a los que se compraron el libro en su día, pero en fin, descargarse un PDF no es comparable a tener un libro. Incluí el prólogo de mi profesor, como regalito extra (como esos recopilatorios que traen algún tema nuevo para hacer de promoción). Por lo visto, sigue teniendo fallos, tanto de ortografía como de transcripción. Tal vez algún día lo vuelva a revisar.

Con las dos entregas de Vade Retro! inauguro la sección botón derecho. Podéis descargaros las dos partes, además de un archivo comprimido donde vienen todas las fuentes necesarias para ver los PDF tal y como los hice yo. Para descargaros los archivos, pinchad en el que queráis bajar, y el vínculo os llevará a una página, donde encontraréis otro link para la descarga.

En cuanto a la tercera parte, ni preguntéis. He dedicado mucho tiempo y esfuerzo a estas novelas y necesito tomarme un descanso y escribir otras cosas antes de rematar la trilogía. También quiero planificarla mejor para no tardar tanto.

Pues nada, si alguno no las ha leído, que aproveche. Y si esta entrada os ha parecido larga… la próxima semana presentaré por fin el programa de radio: Un Día en la Vida.

mighty_eldarion@hotmail.com

4 impertinencias.:

Dante dijo...

¿15 meses? Yo llevo dos años intentando escribir una novela, dime tu secreto ^^

Y, por cierto, me gusta más este blog que el anterior. Y voy reduciendo mi pila de libros por leer; en el fondo ya están las dos partes de Vade Retro! impresas, así que teme una crítica despiadada por mi parte ;)

Flor dijo...

Yo dentro de un par de viajes a Europa y unos años empezaré con mi obra, que es menester =P

Pacheco dijo...

Pues a mi si que me mola el final de VadeRetro2!
Más que nada, porque no me lo esperaba.
Algún día yo también escribiré un libro... Y volveré a pintar al óleo, y... :)

Angel dijo...

Hola a todos. Sólo decir al autor, que he comenzado a leer la primera parte de Vade Retro. Llevo tan sólo unas páginas (sí, sé que es muy poco para hacer cualquier comentario, pero sí para hacerme una "intuición"). Mi intuición esque el comienzo es fluído, los personajes muy bien materializados y el interés que me está despertando la obra es patente. Seguramente leeré al menos la primera parte íntegra.
Ya os iré diciendo.
Un saludo!