domingo, 12 de julio de 2009

Soy un pagafantas

Al fin y al cabo, quien más y quien menos ha sido un pagafantas en algún momento de su vida. Eso sí, ya se me puede enfadar la ministra Aído, pero este rol del amigo fiel, del oso de peluche, le corresponde casi exclusivamente a los varones. El pagafantas ha existido desde tiempos inmemoriales, aunque ha sido a raíz de unos cuantos vídeos de Youtube cuando se ha popularizado el término y parece que se han unificado criterios para describirlo.

El caso es que este estereotipo le ha servido a Borja Cobeaga (Vaya Semanita) para dirigir su primer largo, que tras su paso por el Festival de Cine de Málaga, donde obtuvo el premio al mejor guión novel y el premio de la crítica, ha desembarcado en los cines.

Sin ser una obra maestra ni un clásico de los que perdurarán por los siglos de los siglos, lo cierto es que se deja ver muy bien. Es entretenida, no muy larga, y bien dirigida e interpretada. Ver que el cine español se renueva en estilo y temática es, desde luego, toda una esperanza, al menos para mí. Frente a pretenciosas revisiones de la Guerra Civil y el Franquismo (que no digo que no sean necesarias, pero ya empiezan a saturar y van a causar el efecto contrario: alimentar una recua de fachas), aquí nos encontramos con una peli que sólo pretende entretener, contar una historia sencilla (pero volvemos a lo mismo, sin las pretensiones de una peli de Isabel Coixet, por ejemplo), una historia con la que es fácil identificarse, y con la que nos vamos a reír de principio a fin, aunque más de uno pensará "joer, me río, pero eso me ha pasado a mí". Aunque el director y algunos actores provienen de la televisión, tampoco es una película teen, repleta de actores y actrices para forrar carpetas, sino que sus protagonistas anadan por la mitad de la veintena, y el público que verá esta peli bien puede adentrarse en la treintena.

Una de las mejores bazas de la película son los actores. La otra el ritmo. Gorka Otxoa (Vaya Semanita, Saturday Night Live) encaja muy bien en un papel que ya había ensayado en la serie Cuestión de Sexo como alumno de Willy Toledo en la autoescuela. Vamos, que es el pagafantas. Julián López (Muchachada Nui, Noche Hache) pone el contrapunto de amiguete, en el fondo igual de pardillo, y consejero. Sabrina Garciarena, la chica protagonista, tiene ese encanto y desparpajo que tanto atrae al pagafantas (de haber puesto a un pivón, la peli habría funcionado peor: la clave del pagafantismo es que el sujeto hace buenas migas con el objeto de su deseo, ya que es una chica accesible y encantadora), es independiente, echá p'alante, sin sentido del ridículo y un poco loca, lo que a veces pone en evidencia al protagonista. Óscar Ladoire, uno de los veteranos del elenco, sencillamente es que lo borda haciendo de ese listillo que sin querer dar consejos no deja de soltarlos a diestro y siniestro, y nos muestra que también hay pagafantas más que maduritos.

Como digo, además tiene buen ritmo. Los actores, muchos habituales de programas de humor de televisión, aportan chispa a un guión bien hilado. Los gags son cortos y efectivos. Las bromas no se alargan innecesariamente (como el caso de parodias del estilo Scary Movie o Casi 300), y en general la progresión es buena. En resumen, se ve una buena adaptación al largometraje, es decir, que no asistimos a un episodio de telecomedia alargado. El final, que en este tipo de historias nunca es fácil de encontrar porque muchas veces ni siquiera existe un final, tiene un toque agridulce. Aquí se nota mucho más la influencia televisiva y se opta por suavizar la carga dramática con un recurso cómico y un tanto surrealista. ¿Debería haber puesto el cartel de spoiler para este párrafo?

Con todo, a la película se le puede pedir más. Con apenas hora y media de duración, quince o veinte minutos más de metraje no habrían estorbado si con eso se le hubiera añadido profundidad a la historia. Las devociones pagafantiles pueden ser historias de meses o años, y en la película se nos ofrece un enchochamiento de un par de semanas (salvo por la elipsis que hacen). Michel Brown, en el papel de novio de la chica, está algo desaprovechado. Además, se muestra bastante encantador. Se podría haber desarrollado más el triángulo-conflicto, y de paso hacer un personaje algo más caradura y cuestionable, para que quedase más en evidencia ese dilema interno de todo pagafantas, el de ver cómo las chicas se van con los chicos malos, con los que peor las tratan.

Pero ya os digo que el balance es bueno, que uno se alegra de ver que el cine patrio intenta enmendarse y hacer productos que conecten con los gustos del público. En este caso es un target bastante concreto (ya os digo, las chicas tal vez se sientan menos identificadas, aunque seguro que muchas tenéis algún pagafantas bebiendo vuestros vientos lo sepáis o no), pero no es un mal target. Si sabe promocionar el lanzamiento en DVD puede que haga buena caja. Las salas de cine, ya se sabe, ponen la peli en tres cines recónditos y la quitan a la semana. Aparte de eso, al estar producida por Antena 3, seguramente la veamos desfilar por su circuito 3.0 (el que consite en poner anuncios en las tres cadenas a la vez).

Pagafantas

1 impertinencias.:

lydia dijo...

pues si Alfredo, la película tiene buena pinta aunque solo sea por Julián López que me hace muchiisima gracia. No creo que vaya al cine a verla, la verdad, tengo otras prioridades y el cine es caro pero se me antoja que tiene que ser una peli simpática. Muy buena tu crítica.

un abrazo.